Se cumple un año cayendo bombas sobre Ucrania, muriendo gente y produciéndose el desastre. ¡Acaben ya! Mientras, por Turquía y Siria aparecen milagrosamente algunas personas con vida después de diez días de terremoto. Milagro.
No tuvimos milagro en el Camp Nou frente al Manchester United en la Europa League. Creo que fue un partido de alto nivel y el Barça dio la cara en todo momento. Le tenía mucho miedo a este equipo inglés por el ritmo con el que juega, por su fervor atacante y por la calidad de varios futbolistas. El equipo de Xavi Hernández supo controlar la situación y, aún haciendo algunos cambios no previstos en la alineación, por ejemplo la ausencia de Andreas Christensen, el resultado sobre el terreno de juego fue de nivel alto pese al 2-2 final. Nos queda la vuelta el próximo jueves en Old Trafford, pero aviso: en fútbol todo es posible.
Lo que no me parece posible de entender como socio veterano del Barça es lo que está pasando en el club desde que dimitió Josep Lluís Núñez. En un momento había una oferta firme e irrevocable de la Lazio sobre Rivaldo. Sólo faltó que el brasileño marcase un gol espectacular frente al Valencia en el Camp Nou para que se rompiese el acuerdo y 8.000 millones de pesetas de la época no entrasen en la caja de nuestro club. Al año siguiente, Rivaldo fue dado de baja y entregado gratis al Milan. Época Joan Gaspart.
Le sucedió Joan Laporta con buenos éxitos deportivos, pero comprando unos terrenos en Viladecans en los que ya se sabía que no se podía hacer nada. Espero que aún sean del club aunque no sirvan.
Le siguió Sandro Rosell y en el fichaje de Neymar el club tuvo que reconocer dos delitos fiscales y pagar una fuerte multa.
Luego llegó Josep Maria Bartomeu y estableció récords de transferencias adquiriendo a Philippe Coutinho, Ousmane Dembélé y Antoine Griezmann por más de 400 millones de euros, que fueron una de las bases de la ruina económica que estamos padeciendo.
Volvió Joan Laporta en época de vacas flacas, vendió todo lo vendible y ahora llegan los turcos para hacer un estadio. Y salta el ‘caso Enríquez Negreira’. El horror para mí es total. La vergüenza ante el mundo futbolístico es completa. Siempre quedará que nuestro club, el Barça, arreglaba árbitros. Y esto me hace llorar. No entiendo que con tanto tiempo, en 20 años, no hubiese salido esto a la palestra. No entiendo que los pagos fuesen directamente al excolegiado. Y tengo la duda razonable de que hay gente que ha recibido parte de este dinero. Dejadme llorar porque para mí todo esto es muy duro y el socio del Barça no se lo merece.