Es difícil vivir un mejor fin de semana que el que tuvo el Barça. Si no fuera por la lesión de Busquets, no pudo ser más redondo. De los equipos de arriba fue el único que ganó y, además, holgadamente, lo que le permitió dispararse en su liderato en la Liga, ya con ocho puntos de ventaja sobre el segundo. Comenté el último martes en MD que veía al FC Barcelona favorito para ganar esta Liga y por la sólida respuesta que dio el grupo de Xavi ante el Sevilla me dio la sensación que los jugadores, muchos de ellos en un momento creciente de su carrera, creen de verdad que están ante su gran oportunidad de dar ese paso adelante que es convertirse en campeón. Ganar es una sana costumbre a la que uno le coge el gusto, igual que perder es un peligroso hábito que ataca la autoestima, la individual y la colectiva. Por eso ha sido tan importante haber sacado adelante partidos estéticamente feos, porque futbolísticamente es mucho más fácil crecer a partir de las victorias. Valoro el sentido práctico que le está dando Xavi a este equipo, readaptando matices del juego al propio perfil de una plantilla que ha subido muchísimo en material y en concepto defensivo. Si siempre decimos que lo importante es marcar un gol más que el rival, las cifras de esta Liga demuestran que lo fundamental ha sido que no nos metan ninguno o casi ninguno. No creo que haya que pedir perdón por haber mejorado la fiabilidad jugando con cuatro medios, por ejemplo. Porque sigo viendo los partidos del Barça con la voluntad de dominarlos, jugando en cancha contraria a poco que pueda. La savia nueva que tiene este plantel permite volver rápidamente a la zona defensiva si hay contragolpe del contrario. Por eso Xavi, ante el Betis, se sintió “emocionado” ante un repliegue general hacia el final del partido. Más allá de querer hacerlo, sin piernas eso no habría sido posible verlo.
Por cierto, la chispa actual que está exhibiendo el Barça confirma que en el fútbol hay pocas verdades absolutas. Se dio prácticamente por hecho que el reciente Mundial pasaría factura a los clubs que tuvieran más jugadores en Qatar y, que yo sepa, no hubo otro equipo en el planeta más representado en el torneo de la FIFA que el Barça.
SIN BENZEMA
El Madrid, demasiado pendiente de Vinicius
El Real Madrid perdió en Mallorca el domingo a primera hora y, un rato después, el Barça no malogró la ocasión de alejar a su gran rival a ocho puntos en la Liga. Más allá de que el líder supo manejar esa presión de poder agrandar su ventaja, cada vez tengo más la sensación de que el Madrid vive demasiado pendiente de lo que haga Vinicius. Es verdad que al brasileño los rivales ya le buscan las cosquillas y también es cierto que el extremo tiene la personalidad de intentarlo una y otra vez, pero creo que el Madrid está haciendo demasiado evidente que, cuando no está Benzema y teniendo en cuenta que Modric y Kroos ya están al final de su carrera, no ve muchas soluciones futbolísticas más allá de lo que le salga a Vinicius. Los contrarios ya se han dado cuenta de eso. De ahí que traten de desquiciarlo.