El RCDE Stadium registró este sábado su segunda mejor entrada de lo que va de temporada, pero la cifra de 22.438 espectadores, solo superada por los 25.778 en su día presentes en Cornellà-El Prat para recibir al Real Madrid, dejó un sabor agridulce teniendo en cuenta las circunstancias.
Fruto de una más que acertada campaña por parte del club, a lo largo de esta semana se vendieron unas 8.000 entradas, y esto hizo prever que el recinto blanquiazul presentaría un aspecto envidiable. Además, las incorporaciones de Fernando Pacheco, José Gragera y Denis Suárez mitigaron la decepción sufrida por el mal partido de los de Diego Martínez en Almería la jornada anterior. Vaya, que todo apuntaba a que, cuando echase a rodar el balón a las 14.00 horas, habría un gran ambiente en Cornellà-El Prat. Pero no fue así.
Según cifras oficiales, a 30 de septiembre de 2022 el Espanyol tenía 27.311 socios, siendo 21.681 abonados. Visto lo visto, ni mucho menos acuden todos al estadio. Y no son muchos. O, cuanto menos, no son los que el Espanyol debería tener. El RCDE Stadium fue construido en 2009, y si se determinó que su aforo fuese de 40.000 personas no fue para que semana tras semanas se llenase solo al 50%.
El problema existe y mirar hacia otro lado no ayudará a solucionarlo. El espanyolismo al completo, en todos sus estamentos, debe hacer autocrítica al respecto. Desde el club, que con campañas como la realizada ya intenta mejorar en este aspecto, hasta el propio aficionado que se enorgullece de sus colores pero no se deja ver por Cornellà-El Prat. ¿Dónde están los pericos?