Mike según Tyson

Mike según Tyson

Esta es mi historia: lo puto peor, loca, violenta, salvaje, trágica. Es increíble, es mala, es injusta, es feliz. Es como ninguna”. Así define el Mike Tyson de ficción su propia historia en la serie ‘Mike’ (Disney+). Y seguramente es una buena manera de describir la propia serie. Los creadores de ‘Yo, Tonya’, que relataron la vida de la patinadora artística Tonya Harding, ahora revisan la biografía del boxeador intentando que el personaje se comprenda a él mismo y se explique a los demás. 

El resultado es más efectista que realista. ‘Mike’ empieza con la recreación del instante en que Tyson arrancó de un bocado la oreja de Evander Holyfield. La voz en off del protagonista increpa al espectador: “No, no, no, no. ¡Y una mierda! ¡No vamos a empezar por ahí!”. Y la imagen se congela y rebobina como si se tratara de una antigua cinta de VHS y retrocedemos a toda velocidad hasta llegar a su infancia. Y a partir de aquí empieza un relato que busca el impacto, tanto a nivel visual como emocional. Es excesiva. Sobredosis de épica, de crudeza, de aderezo musical y, a la vez, una idealización estética del recuerdo. Un envoltorio bonito a un melodrama, y esto lo convierte en aún más crudo. La serie se sirve de la recreación del monólogo que interpretó Tyson en 2017 como hilo conductor para explicar su vida. 

El personaje califica de mierda los episodios más conocidos de su trayectoria. A menudo rompe la cuarta pared y nos habla directamente a los espectadores. Hay sentido del humor y una distancia narrativa de la crueldad que busca intensificar el impacto.

El actor Trevante Rhodes hace un esfuerzo para que le reconozcamos en el personaje, pero no siempre lo consigue. A lo largo de ocho capítulos de media hora se intenta mostrar la evolución del personaje, en ocasiones justificándolo en exceso. “¿Quién soy?” se pregunta el protagonista repetidamente. Y este parece ser el objetivo de la ficción: explicar quién es Mike Tyson. 

Se insiste en una especie de evolución que se precipita al final: “Antes miraba a mi adversario y sabía que iba a machacarlo. Ahora pienso en si también tendrá hijos”. Pero después de ocho episodios tienes la sensación que te han contado lo que ya sabías con un mensaje de fondo que ya imaginabas.

La oreja de Holyfield

Cuando la historia llega al famoso mordisco, en el capítulo siete, la locución del falso Mike Tyson nos pregunta: “Esto es lo que estabais esperando, ¿verdad?”. El relato es muy autocompasivo y el protagonista intenta explicar todo lo que sucedía en su vida en ese momento para explicar lo que hizo. Drogas y autoodio. También pone en contexto el tatuaje en la cara. Pero el sesgo narrativo se hace evidente en los estereotipos familiares, edulcorados y muy poco creíbles.

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