Cambio de palos

OPINIÓN

Cambio de palos

Gestionar un vestuario implicar tomar decisiones, mover fichas gracias a ese conocimiento interno del grupo. Al frente de la Selección Española, Luis Enrique siempre ha sido valiente al guiarse por convicciones propias, caminos llenos de personalidad con fe por una idea. Esta semana conocimos la convocatoria del guardameta David Raya, que asumirá por primera vez una internacionalidad bajo el mando del asturiano.

El seleccionador innova, llegando a tocar una de las posiciones más fijas del fútbol como es la portería. Este bautismo bajo palos supone una prueba para Raya, con la necesidad de reforzar su seguridad de cara al futuro y gestionar las expectativas en torno a su figura. La presión de la incertidumbre tendrá que ser controladas en los días previos al partido.

Pocas cosas, por supuesto ningún deporte, tienen un seguimiento tan intenso en España. En función del resultado, serán inevitables las comparativas con De Gea y otros compañeros que previamente ocuparon la portería. Independientemente del marcador, será interesante ver cómo modula su autoestima. Esa capacidad para relativizar y perdonarse cualquier momento.

La compasión hacia nosotros mismos consigue restar peso a todo cuanto acontece. Hay que mirar hacia delante, ese perdón hace que la parálisis no sea total. En el fútbol, como en la vida, la capacidad de levantarse de un tropiezo es el camino más directo a la gloria.

Visualizar los diferentes escenarios nos quita presión. No podemos predecir el futuro, no podemos controlar las consecuencias de nuestros actos, pero tenemos la capacidad de dominar nuestra reacción. La buena intención, una entrega máxima, son actitudes correctas para el buen juego.

En el caso de un portero, mantener la concentración los 90 minutos será un buen argumento. Dará orgullo al mister por haberle otorgado la oportunidad para asumir ese reto. La soledad del guardameta convierte su rol en uno de los más psicológicos del juego. Reaccionar en décimas de segundo ante la mirada de todos, donde muchos desean su acierto y tantos otros cruzan los dedos para verle fracasar en el intento.

Apostar por la figura de David Raya bajo palos implica abrir un nuevo capítulo. Como toda experiencia nueva, estará repleta de incertidumbre. La diferencia estará en afrontar estas dudas generando confianza

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