Rendimiento inmediato

Rendimiento inmediato

Fichaje “de rendimiento inmediato” fue una expresión que hizo célebre Andoni Zubizarreta en 2014 porque, con toda la buena fe del mundo, se la aplicó a un futbolista que luego se pasó más tiempo en la enfermería que entrenando o jugando: Thomas Vermaelen. A lo que se refería Zubi es a que al belga, dada su calidad y experiencia cuando fichó por el Barça, ya con 28 años, no había que enseñarle demasiados fundamentos técnicos ni tácticos. Además, contaba a su favor que llegaba del Arsenal, un club que en esa época apostaba claramente, de la mano de Arsène Wenger, por un juego ofensivo partiendo de la posesión del balón. Sin embargo, lo que fue inmediato en su caso fue un rosario de lesiones musculares.

En cualquier caso, el concepto ‘rendimiento inmediato’ es lo que buscó el Barça en sus fichajes de este invierno tirando de varios conceptos clave. Uno de ellos, el idioma. Dani Alves, Ferran, Adama y Aubameyang entienden el castellano, con lo que esa barrera quedaba salvada. No es cuestión de andarse con traducciones si lo que quieres es que los jugadores capten rápido lo que les pides. Otro concepto importante que se buscaba en los fichajes era el del conocimiento del juego. Traoré y Alves ya llegaron aprendidos, Torres tuvo a Guardiola de maestro en el City y ‘Auba’, a Arteta en el Arsenal. Y otra clave no menos importante que se buscaba era la de la intensidad. En este caso, con un patrón común a tres de los recién llegados: el alto ritmo de competición de la Premier League, en la que estaban habituados a competir Adama, Ferran y Aubameyang. Alves, sin llegar desde Inglaterra, traía la intensidad de serie cuando nació. Con esos tres parámetros cumplidos, los fichajes ya deciden.

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