La muerte de Manolo Santana (83 años) ensombreció ayer el mundo del deporte, al marcharse uno de los grandes. Fue el promotor del tenis español en la época en la que deportistas excepcionales arrastraban deportes, como Ángel Nieto las motos o Seve Ballesteros el golf. Ayer se fue otra gran leyenda, un pionero de extraordinaria carrera, con cuatro Grand Slam ganados y habiendo sido un auténtico referente para muchos deportistas.
MIENTRAS, EN EL BARÇA, XAVI LLEVA muy poco tiempo y ya se encuentra en una encrucijada. Los dos primeros mensajes que dio fueron claros: poner orden y ayudar a los futbolistas. Las reglas ya están puestas en el nuevo decálogo, que parece que no es tan nuevo, pero sí de obligado cumplimiento. En el ánimo de Xavi y de su staff ha estado desde el inicio ayudar a los jugadores a mejorar su rendimiento. Pero le ha faltado la contrapartida, el quid pro quo, la respuesta del vestuario, y tras el Bayern, Xavi dijo claramente que empezaba una nueva época, hacía tabla rasa y empezaba de cero porque no le había gustado lo que había visto. Hoy, en Pamplona empieza la nueva era.
SE INICIA EN UN CLUB CONVULSO, por los malos resultados deportivos, con la denuncia del diario Ara de los abusos cometidos por Albert Benaiges, hasta hace una semana coordinador del fútbol base. Con el informe de la empresa del denominado ‘Barçagate’ en el que implica a la vicepresidenta Elena Fort en la promoción en redes de ataques a juntas anteriores, según apuntó la Cadena Ser, aunque desmentido por la propia directiva. Y con un referéndum a la vuelta de la esquina en el que se deben ratificar 1.500 millones de crédito. En ese entorno debe desarrollarse el inicio de la nueva era deportiva con Xavi en la encrucijada de tener que seguir apoyando al actual vestuario para que compita, mientras monta el nuevo para que rinda más. Estaría bien que Pamplona iniciara una nueva etapa. Pero que realmente fuera nueva.