Quitadme el móvil que me castiga Xavi! ¡Quitadme el móvil que me castiga Xavi!”. Así abría su programa Josep Pedrerol en laSexta. Incluso montaron el teatrito de una persona del equipo entrando a plató a cogerle el teléfono parodiando las estrictas medidas de control que el nuevo entrenador del Barça ha aplicado al vestuario. Pero curiosamente el gran protagonista de las normas de Xavi no era el propio técnico sino Gerard Piqué. En Jugones, a la hora de recordar las normas que impedían deportes de riesgo incluían unas imágenes del defensa haciendo surf. En Deportes Cuatro, Manu Carreño afirmaba que las normas de Xavi “apuntan casi todas a Piqué”. Con ironía comentaban que hace unos días el futbolista había afirmado que todavía no había tenido tiempo de invitar a Xavi a la Copa Davis. “Y ahora es posible que no pueda ir ni él”. El vídeo, con música de acción algo terrorífica, un punto de sarcasmo y un amplio surtido de imágenes que retrataban a Piqué con conductas que contradecían la nueva disciplina, cargaban las tintas muy sibilinamente sobre la posible situación de tensión, convirtiendo a Xavi y Piqué en antagonistas. El programa de deportes insistía que “Xavi apunta a Piqué”. Es más, incluso lo presentaban como un posible desencadenante de malos rollos. “Piqué ya sabe lo que le espera en esta nueva era que quizá le recuerda a tiempos pasados” sentenciaban incluyendo una imagen de Guardiola. Los programas delataban cierto escándalo ante la inflexibilidad del técnico a la hora de hacer cumplir las normas del vestuario como aspecto crucial para modificar la mala situación del Barça. Pero más que venderlo como algo prometedor o lógico, más que interpretarlo en clave psicológica para modificar la inercia y transformar el comportamiento, los hábitos y los estados de ánimo de sus jugadores, era percibido como una exageración, un motivo de potencial discordia, una afrenta a Piqué e incluso como algo cómico. “El sargento Xavi” le bautizó Pedrerol nada más empezar el programa. Sin duda, la llegada del nuevo técnico del Barça ya ha conseguido su primera victoria: asustar al periodismo del madridcentrismo que empieza a temer que la disciplina funcione.
Menos gente, mejor resultado
Hace poco más de un mes DAZN ofreció el Barça-Arsenal de la Women’s Champions League con un equipo de retransmisión de seis personas, dos de las cuales hacían la narración estricta del juego y las demás tenían roles complementarios (algunos poco justificados). Ayer, la plataforma emitió el Barça-Hoffenheim únicamente con las dos narradoras del primer día: Andrea Segura y Sandra Riquelme. Se confirmó la teoría del arquitecto Mies van der Rohe: menos es más.