Al igual que dos entrenadores que disputan el mismo partido y hacen una lectura totalmente diferente del encuentro en función de sí han ganado o han perdido, UEFA o FIFA y Superliga, se disputan la finalidad del objetivo desde prismas diferentes.
Estas desavenencias generan encuentros con un alcance de tal magnitud que al final se cuestiona todo, y ponen a prueba la relación.
Que estamos ante un cambio es evidente: una parte lo puede interpretar como una amenaza y la contraparte como una gran oportunidad.
Y cada una de ellas, si hablamos por separado, tienen sus propios argumentos.
Al igual que todo entrenador tiene su estrategia a la hora de abordar los partidos, el presidente de la UEFA, Ceferin se dirige de esta manera: “No vamos a permitir este cambio. Los jugadores que participen en esta liga cerrada no podrán jugar con sus selecciones”, mientras que la Superliga, en palabras de Florentino Pérez, “hacemos la superliga para salvar el fútbol”
La manera de dirigirse del presidente de la UEFA, recurriendo al miedo, hablando con un orgullo, que solo hincha el problema, manteniendo los antiguos formatos de liga, o recordando la solidaridad tiene unos argumentos perfectamente loables, pero le pierde las formas. Feo.
Florentino Pérez, por el contrario recurre a la calidad de las competiciones, y en encontrar nuevos recursos financieros. También argumentos loables, pero supeditando al deporte un énfasis exclusivo económico. Feo también.
Ambos tienen carencias de negociación.
Mientras que uno juega con el miedo, el otro juega con el elitismo de los mejores sin importarle, ni a uno los jugadores, ni al otro, los clubs que se han quedado fuera.
A día de hoy, se resquebraja la Superliga. Hay un vencedor, la UEFA.
Este enfrentamiento al final ha generado un solo ganador. Y ahora me pregunto: ¿Qué efectos tendrá? Cuando una parte se impone a la otra, ¿quedará ese poso donde en un futuro pueda tener repercusiones, bien
para aquellos que han tomado parte o bien represalias para los clubs que se han retirado? ¿Qué tipo de presión ha hecho que los clubes se hayan retractado?
En toda base de negociación existe la comunicación, la base del entendimiento. Lastima que la comunicación se diluya entre intereses económicos y egoísmos a partes iguales. Pero solo hay una salida: La convivencia.