María de Valdés, la importancia del proceso
ROAD TO IBIZA
Referente nacional e internacional en las aguas abiertas, busca una temporada con menor carga en ellas y con foco en la piscina, aunque sin perder de vista una Copa del Mundo que sigue este fin de semana en Ibiza


- Marta Pérez
Periodista
“La plata mundial de Doha fue algo bueno, pero en la balanza también hay algo malo. Esa medalla no la disfruté como debería haberlo hecho”, empieza, flamante subcampeona del mundo de 10 kilómetros en aguas abiertas en 2024 y doble medallista europea. “Me había pasado algo bueno, pero llegaba de algo muy malo a nivel personal. Quizá eso también me hizo sacar la fuerza de donde no la tenía”, explica. “Pero también pasé de ser María de Valdés, sin más, a ser María de Valdés, plata mundial, clasificada para los Juegos y tras perder a su padre”, continúa. “Estuve dolida, triste, me presioné mucho y sentía esa presión desde fuera”, añade.
A veces hay éxitos deportivos que cambian una carrera deportiva y pocas dudas caben de que la plata mundial de María de Valdés (19-10-1998) le valió hace dos años para convertirle para siempre en una de las grandes leyendas de las aguas abiertas españolas. Pero todo el mundo pasa momentos difíciles y ese post de Doha también lo fue para María. El camino hacia París 2024 no fue fácil. El recuerdo de los Juegos tampoco lo es. A pesar de ello, fue cuarta tanto en 5 como en 10 kilómetros en el Mundial de 2025, dos espectaculares resultados para ampliar su historial. Pero, a veces, también se necesita levantar ligeramente el pie del acelerador. El año 2026 es el momento.
“Lo he hablado con Xavi (Casademont) y con (Carlos) Brión (sus entrenadores) y quiero centrarme en piscina este año”, confiesa. El Europeo de París se nada en el río Sena, como los Juegos, y hay recuerdos que siguen siendo muy dolorosos. “Lo pasé fatal nadando en el río por mis condiciones físicas. Soy una deportista delgada, con poco músculo. Soy consciente de que tengo que seguir sacando mucho más de mí en ese apartado físico”, comenta. “Pero, mientras tanto, voy a centrarme a tope en la piscina. Si la carrera del Europeo acaba haciéndose en el Sena y no en el canal de remo, la idea esta temporada es centrarnos en la piscina y en las Copas del Mundo de aguas abiertas”, avisa.
Ello tiene varias lecturas. Por una parte, la etapa de Ibiza de esta semana puede ser la competición más importante de la temporada de María en aguas abiertas si no cambia la planificación. Pero por otra, por encima de cualquier objetivo deportivo, está el reto de todo en la vida: disfrutar. “La medalla de Doha fue muy especial, pero fue un tramo de mi vida muy difícil de asimilar para mí, a nivel físico y mental. Me apoyó mucho todo mi círculo, con mi familia, mi novio, mis amigos. La sensación que me quedó es que, como me vino en un momento muy complicado, no le di el valor que tiene la medalla”, reflexiona. “Tenía tanta tensión que no disfruté de la preparación para París, que no disfruté de los Juegos. Se vio, me pasó factura. Es algo que me dolió mucho, porque al final estar en los Juegos era mi sueño”, confiesa.
A medida que fue pasando el tiempo fui valorando los dos cuartos puestos del Mundial y eso me hace sentir mucha satisfacción y muchas ganas para lo que viene
Pero de todo se aprende y se sale más fuerte. Tras un 2024 que no disfrutó a pesar de los resultados, María emprendió un cambio de cara a la preparación del 2025. Se acercó a su familia en un momento complicado tras cambiar el Liceo, donde brilló con Jesús de la Fuente, por su Málaga natal. "Venirme a casa fue una gran motivación para mí, como el poder entrenar con este grupo, con Xavi, con Brión. Son dos personas que en el día a día sacan mi mejor versión y que su apoyo me ayuda", explica. Todo ello le ha ayudado a ser todavía más fuerte ante las dificultades.

Porque el 2025 también estuvo marcado por una lesión. Esta le dejó fuera de la Copa del Mundo de Ibiza y le hizo llegar con más dificultades de las previstas al Europeo de Stari Grad y al Mundial de Singapur, aunque los resultados salieron con creces. "La temporada pasada fue muy completa tanto a nivel de piscina como de aguas abiertas. Fui muy constante a pesar de la lesión que tuve en la rodilla", reflexiona María. “A medida que fue pasando el tiempo fui valorando los dos cuartos puestos del Mundial y eso me hace sentir mucha satisfacción y muchas ganas para lo que viene”, afirma.
Ibiza, parada clave en aguas abiertas para analizar el trabajo previo
Lo que viene, con el cambio de planteamiento, es por lo tanto una temporada en la que las etapas de Copa del Mundo de aguas abiertas y el Europeo de París en piscina aparecen como objetivos principales. Porque el foco principal sigue estando claro. “Les estoy dando importancia a las Copas del Mundo porque pueden contar de cara a los Juegos de Los Ángeles”, dice María. La idea es, tras ser cuarta en Somabay hace unos días, afrontar a pleno rendimiento tanto Ibiza como Cerdeña (la próxima semana) en la competición por etapas de aguas abiertas. Después restará ver qué sucede con la etapa de Setúbal (20 y 21 de junio).
Para ello, María está trabajando en pulir algunas imperfecciones vividas el pasado año. “Hace poco vi las dos carreras del Mundial de Singapur y me da rabia ver cómo fallé en ese momento”, explica. “Desde fuera se analiza todo mucho más fácil, porque se me ve con más soltura. Pero desde dentro estaba sufriendo y, para no repetirlo, lo estoy trabajando con Xavi y con Andrea (Cerrejón, su psicóloga”, cuenta.
Tiene claros los errores. “Es un tema de estrategia. Ya fallaba en los sprints y estamos en ello”, asegura. Uno de sus máximos deseos es trabajar esa colocación para aumentar sus posibilidades de ganar puestos en los últimos metros de la prueba. “Además, debo meterme más en el pelotón en los giros de boya. Debo quitarme el miedo de que me hundan”, confiesa.
Me da rabia ver cómo fallé en el Mundial. Es un tema de estrategia y estamos con ello. Además, hemos trabajado más las pruebas cortas de piscina
No lo dice solo por decir. La preparación de esta temporada 2025-2026 ha ido enfocada a ello, aunque eso signifique también dar un salto a las corcheras. “Esta temporada hemos trabajado más las pruebas cortas de piscina. Yo antes lo consideraba un trabajo secundario, sin tanta importancia, pero nada de eso. Lo hemos priorizado entre septiembre y diciembre”, explica. Hay una razón para ello. “Las aguas abiertas han dado un cambio enorme. Las mejores de 800 y de 1500 están nadando aguas abiertas. Eso hace que se salga muy fuerte desde el inicio, con un ritmo muy alto. Tener un buen 800 y un buen 1500 equivale a poder estar delante en un 10 K” confiesa María.
Ello ha supuesto también un cambio en el día a día. “Hemos potenciado el gimnasio. Hacemos más trabajo de fuerza”, explica. “Después, hemos introducido más cambios de ritmo en los entrenamientos, lo que implica más trabajo de potenciación también fuera de la piscina”, sigue. No ha sido un cambio drástico, puesto que ya trabajaba tanto a nivel aeróbico como anaeróbico. “Pero sí hemos cambiado un par de cosas que nos han hecho mejorar, porque nos permiten modificar la estrategia en competición”, analiza.

El deseo es que este trabajo pueda salir a la luz estos días en Ibiza. “Llego con muchísimas ganas y con la espina clavada de no haber podido nadar el año pasado. Estoy entrenando bien y creo que tengo el trabajo y la fuerza mental para afrontar la prueba de la mejor manera”, explica María. “Somos ochenta chicas, será el clasificatorio para el Europeo para varios equipos potentes y mi objetivo es estar en el top-8”, avisa.
La felicidad en el día a día, la base
Objetivos, sí. Perspectiva, ante todo. Recuerdo del pasado reciente, también: nada vale la pena si no se es feliz en el día a día. “Es algo que estoy haciendo. Poder estar mano a mano con Ángela (Martínez) en los entrenamientos y estar en un grupo de cuatro chicas de gran nivel (también Paula Otero y Candela Sánchez) no es algo que tenga todo el mundo. Me siento muy afortunada de estar con ellas y con Xavi y es algo que me impulsa a dar mi cien por cien”, explica De Valdés.
Nada de focos como de cara a París 2024. Sí a los caminos. Tanto dentro como fuera del agua. “Estamos viviendo este proceso juntas. Entrenamos las cuatro juntas, vivimos las cuatro juntas. Ellas están fuera de casa y yo estoy más cerca, pero somos un apoyo entre nosotras muy importante”, cuenta María. “Esa amistad y ese apoyo no se ve luego en el día a día del deporte, pero es tremendamente importante”, explica.
Llego a Ibiza con muchísimas ganas y con la espina clavada de no haber podido nadar el año pasado. Estoy entrenando bien y creo que tengo el trabajo y la fuerza mental para afrontar la prueba de la mejor manera
Buena muestra de ello se vivió el pasado año. Con Ángela Martínez clasificada directamente para los 10 kilómetros del Mundial de Singapur, las dudas en la segunda plaza entre María de Valdés y Paula Otero estuvieron ahí. “Todas queríamos estar en el Mundial y Paula me decía que entendía que me dieran la oportunidad de estar en el Europeo. Ninguna nos metimos en la selección que se hizo tanto para Stari Grad como para el Mundial. Somos un apoyo mutuo”, cuenta María.
Por eso, ese día a día y ese camino compartido supone el punto necesario de motivación que hace no mirar tanto al resultado, sino encontrar desafíos en el mismo proceso. “Esta manera de vivir el camino me ha venido bien también para no obsesionarme con las aguas abiertas”, dice De Valdés. “Por eso hemos planteado una temporada en la que puedo compaginar ambas modalidades, en la que puedo buscar mejorar por esa parte, tratando de obtener la mínima para el Europeo en piscina y utilizar eso para después poder trasladarlo a aguas abiertas”, comenta.

Es un reto diferente. “No quiero ponerme un objetivo en piscina ahora, sino una vez sean los ‘trials’”, cuenta De Valdés. “Por ahora me centro en tratar de mejorar bastante mi marca de 1500, porque tengo 16:13 y en Sabadell no salió. El reto es estar por debajo de 16:10 para ver si eso vale para estar en el top-8 europeo”, explica. “Después, en aguas abiertas, quiero aguantar en el grupo de arriba en las pruebas que dispute para buscar el top-6 o el top-8 del ranking mundial”, añade María.
Pero el camino solo valdrá la pena si se cumple una premisa. “La María de después de París sí disfruta”, reflexiona De Valdés. “Por eso quiero resetearme un poco este año a nivel mental, pero sin parar de competir. Quiero no tener la presión de nadar en el Sena para ir a tope en los dos próximos años con las aguas abiertas”, dice. “Xavi, Andrea y todo el staff de la RFEN me están ayudando mucho con este planteamiento”, agradece.
La María de después de París sí disfruta. Por eso quiero resetearme un poco este año a nivel mental, pero sin parar de competir. Quiero no tener la presión de nadar en el Sena
El objetivo es 2028. Después… “No me lo planteo porque me da un poco de miedo afrontar la vida real. No nos han preparado para lo de después”, reflexiona María. “Yo ahora tengo la cabeza centrada en que quiero seguir compitiendo al mejor nivel", sentencia. Pero María de Valdés lo hace con una máxima: más allá de que sea en piscina o en aguas abiertas, más allá de que pueda llegar o no a unos segundos Juegos, el recorrido solo le valdrá la pena si para ello disfruta del proceso.


