El coche eléctrico es la gran apuesta del sector del automóvil, tanto en España como a nivel global. De hecho, durante el primer semestre de 2024, la cuota de venta de vehículos nuevos enchufables (10,4%) superó por primera vez a la de los diésel (10,3%). Sin embargo, detrás de las cifras y la transición hacia una movilidad más sostenible, existen retos económicos que invitan a pensar que los coches de combustión no desaparecerán tan rápido como se esperaba.
Impuestos y economía: un factor clave
Pedro Bastida, mecánico y conocido en redes como @itvdeltiktok, compartió su opinión sobre el futuro de los coches eléctricos a través de un vídeo en Instagram. Bastida quiso hacer reflexionar a sus más de 145.000 seguidores sobre un aspecto pocas veces mencionado: el peso de los impuestos en un litro de gasolina.
"¿Vosotros sabéis la cantidad de impuestos que lleva un litro de gasolina? Porque es bestial", afirma Bastida. Según su cálculo, los impuestos representan entre el 70 y el 80% del precio del combustible. Para él, nadie va a renunciar a esa recaudación de forma tan rápida, lo que plantea un desafío económico importante para los vehículos eléctricos y su implantación masiva.
Combustibles sintéticos como alternativa
El mecánico señala que el futuro podría pasar por los combustibles sintéticos, que permitirían mantener la base de impuestos mientras se adaptan a nuevas regulaciones medioambientales. "Es un cambio bastante importante que puede tocar el bolsillo de todo el mundo a medio-largo plazo, así que es un tema a tener en cuenta", comenta Bastida, invitando a la reflexión sobre el equilibrio entre sostenibilidad, costes y recaudación.
El debate entre sus seguidores no se hizo esperar. Algunos coinciden con Bastida, señalando que los eléctricos todavía tienen barreras económicas y tecnológicas: "El coche eléctrico está siendo un fracaso, yo creo que el futuro son los combustibles sintéticos y el hidrógeno". Otros consideran que los impuestos simplemente cambiarán de nombre y que la transición al vehículo eléctrico seguirá avanzando, aunque con nuevos costes asociados: "Seguirán existiendo pero con distinto nombre" o "Ya te meterán los impuestos en la luz".
La discusión deja claro que, más allá de la tecnología, la movilidad del futuro dependerá de decisiones económicas, políticas y de hábitos de consumo, y que la implantación masiva de los eléctricos todavía tiene muchos frentes abiertos.


