Muchos lo hacen casi sin pensar. Aparcar con el volante girado, ya sea al bordear una acera o al estacionar en pendiente, es una práctica tan extendida como, al parecer, arriesgada. Lo explica con claridad Juan José, mecánico en Talleres Benezer, en Sevilla, que comparte consejos de mantenimiento en su cuenta de Instagram @talleresbenezer. "No hay que dejar el coche aparcado con las ruedas giradas porque de esta manera puede acabar en el taller", empieza advirtiendo el mecánico.
El problema no es el giro en sí, sino el tiempo que el coche pasa en esa posición. Mantener el volante torcido durante horas, días o incluso semanas, puede dañar componentes sensibles del sistema de dirección y suspensión. Según detalla el especialista, piezas como las rótulas, los amortiguadores o ciertos elementos del tren delantero pueden acabar sufriendo una tensión innecesaria.
Tensión prolongada, desgaste innecesario
En algunos vehículos, especialmente de gama alta, el sistema de dirección está diseñado para favorecer la maniobrabilidad mediante una ligera inclinación al girar. Esa misma característica, al quedar bloqueada durante un periodo largo, provoca que una parte muy concreta del neumático soporte más peso del que debería. A largo plazo, eso puede derivar en deformaciones, desequilibrios y desgaste irregular.
Además, si el vehículo está aparcado en pendiente, la presión sobre las piezas se amplifica. "Vamos a tener mayor inclinación y mayor peso en ciertos puntos de suspensión y rótulas", explica. Aunque el deterioro no sea inmediato, las consecuencias suelen llegar poco a poco, como ruidos al girar, vibraciones o problemas de alineación que terminan requiriendo intervención en taller.
El consejo del mecánico es claro. Siempre que el coche vaya a estar parado durante un tiempo prolongado, lo ideal es estacionarlo sobre una superficie lo más plana posible y con el volante completamente recto. De esta forma, se evita forzar los elementos del sistema de dirección y se mantiene una distribución más equilibrada del peso sobre los neumáticos.
Y si el coche va a estar parado mucho tiempo, incluso con el volante recto hay que tener cuidado. "Los neumáticos también pueden sufrir si se quedan apoyados demasiado tiempo sobre el mismo punto del suelo", avisa Juan José. Aunque esa advertencia la reserva para otro vídeo, ya ha dejado claro que, incluso en reposo, el vehículo requiere atención.
En resumen, estacionar con el volante recto es un gesto simple que puede evitar más de un disgusto. A veces, cuidar el coche empieza por los detalles más pequeños, esos que pasan desapercibidos pero que, con el tiempo, terminan marcando la diferencia.


