El doctor Ángel Charte lidera la revolución silenciosa de la salud mental en MotoGP: "Creemos en ello"
ENTREVISTA MD
El director médico del Mundial de Motociclismo, elegido en varias ocasiones entre los 100 mejores médicos de España por la prestigiosa revista 'Forbes', detalla en Mundo Deportivo los nuevos protocolos impulsados en el paddock


- Alex Hernando
Periodista
El Dr. Ángel Charte González, jefe del Departamento de Medicina Interna del Hospital Universitario Dexeus de Barcelona y director médico de MotoGP, ha sido elegido en varias ocasiones entre los 100 mejores médicos de España por la prestigiosa revista 'Forbes'. Amante de las motos, ha tenido toda la vida monturas Kawasaki y desde hace unos años disfruta encima de una Harley-Davidson. "Salgo de ruta de vez en cuando vestido con chapas y rollos de motero", dice entre risas al inicio de esta conversación en su despacho. "Salgo poco, de vez en cuando. Si estoy por aquí hago alguna ruta de 80 o 100 kilómetros porque es difícil aguantar más en una Harley".
Esta temporada, el fabricante estadounidense de motocicletas fundado en 1903 en Milwaukee aterriza en el Mundial de MotoGP con la Copa del Mundo Harley-Davidson Bagger. Se celebrarán seis carreras en fines de semana de Gran Premio y los escenarios elegidos son Austin, Mugello, Assen, Silverstone, Aragón y Austria. "Estoy muy contento, Dorna y Harley han dado un paso importante. En Estados Unidos hay mucha afición a las motos y en los parkings donde los aficionados aparcan las suyas durante los Grandes Premios se ven monturas japonesas y alguna europea, pero muchas Harleys", defiende Charte.
El doctor, que forma parte del Mundial de Motociclismo desde 2012 -cuando Dorna recurrió a él tras el trágico accidente de Marco Simoncelli en Malasia-, no se plantea por el momento dar un paso al lado. "¿Si me queda cuerda en MotoGP? Por ahora estoy bien. Mi trabajo es de riesgo, dentro de un equipo de intervención inmediata. El año pasado sufrimos un accidente muy grave entre Noah Dettwiler y José Antonio Rueda. Todo fue bien, pero el riesgo de muerte fue muy alto. Afortunadamente, los dos están bien. ¿Qué me queda en el Mundial? Carpe diem, día a día. Veremos. Yo estoy bien para funcionar. Además, me quedan tres años más de contrato. Veremos".
¿Si me queda cuerda en MotoGP? Carpe diem, día a día. Veremos. Yo estoy bien para funcionar. Además, me quedan tres años más de contrato
La salud mental, durante décadas un asunto incómodo y relegado al ámbito privado, ha comenzado a ocupar el lugar que merece en el debate público. También en el deporte de élite, tradicionalmente asociado a la fortaleza inquebrantable y al silencio ante la adversidad. Hace apenas unas semanas, Ronald Araujo, futbolista del FC Barcelona, decidió levantar la mano y hacer un alto en el camino para afrontar sus problemas personales, enviando un mensaje claro sobre la importancia de priorizar el bienestar emocional. Ese mismo cambio de mentalidad empieza a consolidarse en el paddock de MotoGP, donde, de la mano del doctor Charte, su equipo médico y distintos especialistas, se están activando protocolos específicos para acompañar a los pilotos y atender de forma integral una realidad que ya no quiere ni debe permanecer oculta.
"El concepto de salud mental es muy amplio; quiero decir, todo el mundo habla sobre salud mental. También es cierto que es un cajón de sastre del que se puede sacar de todo", explica Charte. En su visión, el enfoque no es genérico ni superficial. "En nuestro caso, está enfocado a un factor de bienestar personal, social, emocional, familiar y, sobre todo, a los objetivos que tienen los deportistas del mundo del motor. Y hablo del mundo del motorsport porque lo podemos extrapolar a otras modalidades como la F1, el motocross o el trial".
"La aplicación de estos protocolos es una idea nuestra, no de los pilotos. Lo hemos puesto en marcha viendo que se aplica en otros deportes de élite. Ahora bien, la experiencia nos dice que es más fácil en deportes de equipo que individuales. El piloto forma parte de un equipo y está rodeado de personas que le ayudan, pero cuando se sube a la moto está solo", apunta Charte.

Un desafío individual en un entorno extremo
El doctor insiste en que trasladar las técnicas de salud mental al motociclismo no es sencillo. "Aplicar el concepto y las técnicas de salud mental a MotoGP no es tan fácil como parece porque cada persona es un mundo. Primero, porque es un tema muy individual y el profesional que practica salud mental ha de contar con muchos factores: del propio piloto y su seguridad en sí mismo; de adaptación del piloto a su situación actual… muchas veces decimos: '¿Cómo es posible que este piloto vaya último cuando fue campeón del mundo?'. Ahí influyen muchas cosas y algunas son su estado anímico, ansiedad, presión o falta de comunicación con su entorno".
La corta carrera de los pilotos añade presión. "Hay que contar con que la vida profesional del deportista de élite, en general, es corta. Esto quiere quiere decir que en poco tiempo han de conseguir ciertas cosas. ¿Qué comporta esto? Muchas veces, inestabilidad a nivel personal". Y, en el caso del motociclismo, se suman factores técnicos y competitivos: "'La moto no funciona', 'el neumático no tiene grip', 'no encajo con el equipo'… todo esto son elementos que queríamos trabajar con los pilotos, pero lo cierto es que es más complejo de lo que parece".
Los protocolos no están hechos por mí, sino por profesionales especializados a nivel global y no solo en motociclismo. Son psicológicos y de aplicación a ciertos trastornos cognitivos
80 pilotos, 80 historias distintas
Uno de los grandes obstáculos es la magnitud del Mundial. "Primero, porque no hay tantos especialistas en salud mental deportiva; hay que tener en cuenta que en un fin de semana de carreras hay 80 pilotos y esto comporta que un equipo especializado en salud mental trabaje con cada uno de ellos. Cada piloto de élite tiene su historia y su situación, y cada uno tiene su preparación mental. Pero no siempre es la adecuada, ya que cada carrera es diferente y cada una requiere una serie de actitudes y adaptaciones a la moto, al circuito, a la forma de trabajar y a afrontar ese fin de semana tanto a nivel individual como con el equipo. Cuando los pilotos tienen cualquier alteración personal o profesional que implica que en ese momento no disfruten de un estado de bienestar, comporta un cuadro de alteración de su salud mental".
Charte rememora un caso que ilustra hasta qué punto la mente condiciona el rendimiento: "Recuerdo hace muchos años que en el Mundial había un piloto que sufría de inseguridad extrema y antes de cada carrera empezaba a sudar por diferentes partes del cuerpo. Llegaba incluso a temblar. Encima de la moto no era efectivo hasta que pasaban una o dos vueltas. Entre miedo, angustia y su manera de no confiar en sí mismo para llegar a donde podía llegar, una parte de su mentalidad no iba acorde con su salud mental".

Presión, endorfinas y rendimiento
Los pilotos, en su mayoría muy jóvenes, viven bajo un foco permanente. "Son personas muy jóvenes sometidas a una presión profesional y mediática muy grande por parte de los aficionados, la prensa, el equipo y ellos mismos, ya que su continuidad en este mundo está condicionada, la mayoría de veces, a su rendimiento deportivo. Todo esto influye muchísimo en su manera de actuar".
Charte también subraya el componente fisiológico: "También hay un tema fisiológico importante, que son las endorfinas o el metabolito de la felicidad. Los pilotos no siempre tienen los niveles correctos y esto se debe a falta de confianza, ansiedad, angustia o incluso depresión. Los pilotos lloran, sienten tristeza, alegría… un deportista de élite ha de demostrar muchas cosas, a veces demasiadas, para seguir siéndolo".
"Años atrás, los pilotos tenían psicólogos deportivos. Ahora bien, los psicólogos no trabajan demasiado con el concepto amplio de salud mental. Salud mental es un concepto universal, pero no hay demasiados especialistas que trabajen con deportistas de élite. Existen conceptos neuromentales o neuropsicológicos para que el piloto mantenga una situación más estable en su deporte, pero no es fácil porque comporta una serie de parámetros y seguimiento continuo". Y añade la dificultad logística: "En el caso de los pilotos es complicado, porque cada semana estamos en un sitio diferente del mundo y el contacto con los profesionales no es fácil".
Esta temporada pasada lo hemos intentado con un par de pilotos y la cosa no ha terminado de cuajar; creíamos que iba a ser más fácil
Protocolos listos y continuidad en 2026
Los protocolos ya están diseñados por especialistas internacionales. "Nosotros queríamos y queremos implantar en el Mundial una serie de protocolos sobre salud mental. No están hechos por mí, sino por profesionales especializados a nivel global y no solo en motociclismo. Estos protocolos ya están hechos. Son protocolos psicológicos y protocolos de aplicación a ciertos trastornos cognitivos del propio piloto: la confianza en sí mismo, la insatisfacción personal, el poder eliminar factores colaterales a nivel familiar, sentimental o profesional… hay muchos aspectos que el profesional en salud mental ha de encajar con el propio piloto. También ha de existir un buen feeling entre lo que plantea el protocolo de salud mental y el piloto que lo recibe. Si no lo hay, o no existe una buena predisposición o confianza, es más complicado encajar con los protocolos".
Durante 2025 se hizo una primera prueba. "Esta temporada pasada lo hemos intentado con un par de pilotos y la cosa no ha terminado de cuajar; creíamos que iba a ser más fácil". Pese a las dificultades, no hay marcha atrás. "Continuaremos trabajando porque creemos en ello y para nosotros es algo muy importante, sobre todo para la estabilidad del piloto. ¿Cómo lo haremos? Con protocolos de encaje del piloto con su deporte, con protocolos de consenso del equipo con el piloto, con conceptos de autoseguridad, que a veces incluso son los más importantes, y con herramientas que eliminen la ansiedad que puede provocar una carrera, teniendo en cuenta que se juegan la vida".

Porque, como recuerda el propio doctor Charte, las diferencias entre categorías son enormes: "Son personas que llevan mucho tiempo funcionando solas, pero no es lo mismo un piloto de Moto3 que uno de Moto2 o de MotoGP. Todos son profesionales, pero la diferencia entre ellos es abismal; muy abismal".
Continuaremos trabajando porque creemos en ello y para nosotros es algo muy importante, sobre todo para la estabilidad del piloto
En un campeonato donde cada décima de segundo puede marcar una carrera -y cada error puede tener consecuencias irreversibles-, la preparación mental ya no es un complemento, sino una necesidad estructural. MotoGP ha entendido que proteger al piloto no significa solo reducir el riesgo físico en pista, sino también blindar su estabilidad emocional fuera de ella. El reto es complejo, pero el mensaje es claro: en el paddock del futuro, la salud mental dejará de ser una conversación pendiente para convertirse en parte esencial del rendimiento y de la seguridad.