Jorge Lorenzo, tres veces campeón del mundo de MotoGP (2010, 2012 y 2015), siempre ha sido considerado un piloto de la vieja escuela. Competitivo, meticuloso y obsesionado con el detalle, el balear convirtió la rivalidad con sus oponentes en combustible para mantenerse en lo más alto del motociclismo mundial. Su talento, acompañado de una ética de trabajo férrea y una enorme capacidad de sacrificio, lo impulsaron a competir durante muchos años al máximo nivel.
En una reciente entrevista concedida a 'Moto.it', 'Giorgio' reflexiona sobre la presión y la relación de los deportistas con su disciplina. "Hay deportistas que tienen una relación de amor-odio con la exigencia constante, como Andre Agassi. Sacrificó mucho al principio, pero luego se perdió un poco entre chicas famosas y pasarelas. Mike Tyson también. Por otro lado, Max Verstappen y Pedro Acosta no han perdido la concentración hasta ahora; no la pierden en cosas que no son importantes", explica.
El expiloto añade que, en su opinión, "el 80% de los pilotos de MotoGP tienen demasiadas cosas en la cabeza: novias, perros, fiestas, eventos… Verstappen, Acosta, Ayrton Senna, Michael Schumacher o Marc Márquez solo querían -o quieren- ganar, ser mejores cada día".
Cuando le preguntan si él pertenece a ese grupo, Lorenzo sorprende desvelando un secreto de su temporada de 2015, año en el que se proclamó campeón del mundo en Valencia en un año marcado por el conflicto entre Marc Márquez y Valentino Rossi: "Creo que era muy parecido a Cristiano Ronaldo; invertía mucho en mi deporte. Compré una autocaravana que se podía desmontar a mi gusto. Tenía una criosauna instalada dentro y me ponía a –180°C durante tres minutos después de cada sesión para recuperarme".
El balear detalla el nivel de logística que requería su método: "Tenía que encontrar un sitio donde produjeran hidrógeno cerca de cada circuito. Mi ayudante a veces debía recorrer 100 kilómetros para conseguirlo". Todo ello, en secreto. "Siempre aparcaban la autocaravana de Valentino Rossi junto a la mía. Le pedí a mi asistente que la colocara para que nadie lo viera, ni siquiera mi mánager lo sabía", confesó.
"Traje a un médico, un fisioterapeuta… hice todo lo posible e invertí todo para ser más fuerte cada día. Cristiano Ronaldo es igual", concluye el actual coach de Maverick Viñales.



