Heroica medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina de Federica Brignone tras sufrir una doble fractura de tibia y peroné
JUEGOS OLÍMPICOS
La italiana Federica Brignone (35 años) se ha proclamado este jueves campeona olímpica del supergigante en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina. La plata ha sido para la francesa Romane Miradoli y el bronce para la austríaca Cornelia Huetter
Dramáticas caídas de las estadounidenses Breezy Johnson y Mary Bocock en el supergigante de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina
Podéis consultar el estado del medallero de los Juegos Olímpicos y todas las medallas en este enlace


- Celes Piedrabuena
Jefe de sección
Heroica medalla de oro la conseguida este jueves por la italiana Federica Brignone en el supergigante de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, si pensamos que el pasado mes de abril y después de firmar su mejor temporada en la Copa del Mundo de esquí alpino sufría una doble fractura de tibia y peroné, además de la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda.
Un percance que además llegaba en el gigante del Campeonato italiano, en una carrera ‘menor’ después de que ‘la tigresa’ de Milán reinara en la Copa del Mundo de esquí alpino, al conquistar la general y las clasificaciones del gigante y del descenso, siendo segunda en el supergigante. Un jarro de agua fría para ella y para la delegación italiana, al celebrarse los Juegos Olímpicos en su país y siendo Federica una clara aspirante a las medallas.
Rápidamente se puso a trabajar, aunque su presencia en los Juegos Olímpicos no estaba nada clara. Regresó a los entrenamientos en la nieve en noviembre de 2025 en Cervinia, tres 237 días fuera de la nieve. Se tomo el regresso con calma y regresó a la Copa del Mundo en enero de 2026. Sólo disputó dos carreras de la Copa del Mundo y se plantó directamente en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, siendo décima en el descenso y logrando hoy de forma heroica el oro en el supergigante, en una exigente pista Olympa delle Tofane, de 2.105 metros de recorrido, y la prueba es que sólo han llegado a meta 26 de las 42 esquiadoras que participaban en la carrera.

No pudo contener las lágrimas
Partía con el dorsal 6 y ni ella, ni su madre Maria Rosa Quario, ni su hermano Davide ponían contener las lágrimas y es que no era para menos. Y es que los de Milán-Cortina eran sus quintos Juegos Olímpicos y hasta la fecha no había logrado el oro, atesorando dos medallas de bronce (gigante PyeongChang 2028 y en la combinada alpina de 2022) y la plata en el gigante de Pekín 2022.
"Estoy sin palabras. He intentado esquiar al máximo, dejar correr los esquís. Estaba tranquila, tenía clara la línea y buscaba sobre todo el ritmo. No pensaba ganar el oro y al llegar pensé que había hecho una buena bajada, pero era difícil. En algunas ocasiones he sido inteligente, pero todavía no me lo creo"
Brignone se ha asegurado el oro en los dos últimos sectores, donde ha marcado el major tiempo. Todas las mirades estaban puestas en el rendimiento de Sofia Goggia, y a Brignone le ha ido bien estar fuera de los focos, para hacer historia, convirtiéndose en la tercera italiana que se proclama campeona olímpica de supergigante

"Estoy sin palabras. He intentado esquiar al máximo, dejar correr los esquís. Estaba tranquila, tenía clara la línea y buscaba sobre todo el ritmo. No pensaba ganar el oro y al llegar pensé que había hecho una buena bajada, pero era difícil. En algunas ocasiones he sido inteligente, pero todavía no me lo creo", decía Brignone a los micrófonos de Eurosport al acabar la prueba.
Los primeros esquís, a los dos años
Federica Brignone, empezó a esquiar a los dos años, pero no fue hasta Aspen (Estados Unidos), en el 2009, cuando vio que podía hacer carrera en el mundo del esquí, y no le faltaba razón. Dos años antes, en Lienz (Austria) disputó su primera carrera de la Copa del Mundo, no se clasificó por la segunda manga, y un año antes corrió la carrera de la Copa de Europa en Caspoggio (Italia), y fue la 66 en el SG. 19 años después, la de Milán firmó el año pasado su mejor temporada, con el Gran Globo de Cristal que premia a la esquiadora más completa y los títulos del gigante y del descenso. Era su título de la general de la Copa del Mundo, después del 2020. Nunca había ganado el título del descenso, sí el del gigante en el 2020, a los que se suman el de la combinada alpina el mismo año y el del súper gigante en el 2022, y hoy ha ganado el oro olímpico tras dejar atrás una grave lesión.

Una medalla heroica, que sólo sabe ella lo que le ha costado estar en el portillón de salida. Basta recordar que, al margen del sufrimiento y las lágrimas que habrá derramado en el silencio de su hogar, sigue sufriendo dolores en su pierna izquierda, hasta el punto que tuvo que detener sus entrenamientos estos días porque no podía soportar el dolor.

Heroica e histórica, ya que en las dos veces anteriores que Italia había acogido unos Juegos Olímpicos de Invierno había logrado una medalla de oro; ni en 1956 ni en 2006; convirtiéndose como decíamos en la tercera italiana que logra proclamarse campeona olímpica de supergigante, tras Deborah Compagnoni en Albertville 1992, de gran recuerdo para el esquí español con la medalla de Blanca Fernández Ochoa, y Daniela Ceccarelli en Salt Lake City 2002.



