Si hace 15 años Usain Bolt era la gran estrella y el principal reclamo del atletismo mundial, ahora el saltador con pértiga sueco Armand “Mondo” Duplantis es la mejor campaña de marketing que tiene el rey de los deportes. Su reciente récord en el Mundial de Tokio (6,30 m) aumenta su leyenda.
La ciencia intenta explicar el porqué de los récords de Duplantis. Energía, biomecánica, técnica, física, matemáticas… todo se junta en un salto con pértiga. Y, además, la psicología, la mente. Pero en un salto récord de Duplantis, de una forma excepcional.
Porque el sueco es único, con unas características muy peculiares. Hijo y nieto de pertiguistas, sigue desde los cinco años un método muy peculiar de su padre y entrenador Greg, apoyado en el entrenamiento físico por su madre Helena. No ha conocido ninguna otra escuela de atletismo.
Son muchas las claves que convergen en una plusmarca de Duplantis. Su carrera de aproximación en el reciente récord de 6,30 m es de 20 pasos, con una alta frecuencia, de algo más de 4,3 p/s, un poco por encima de 2,20 m de longitud de paso media y tiempos de contacto de menos de 100 ms. Su velocidad de entrada es muy alta, de hasta 10,20 m/s (más de 36 km/h), lo que no consigue nadie. En esto ha mejorado mucho en los últimos años, pues en sus primeras competiciones internacionales no era ni mucho menos el más rápido. Recordemos que en 2024, en una exhibición contra Warlhom, corrió los 100 m en 10,37 s. Aunque lo realmente difícil es correr así de rápido transportando eficientemente una pértiga. Para Linthorne y Weetman (2012), un aumento de 1 m/s en la carrera puede suponer una mejora de hasta 54 cm en el salto.
Además, Duplantis, que no es ni el más alto ni el más musculado de los pertiguistas, utiliza pértigas y agarres propios de atletas más pesados y altos. Mide 1,81 m y pesa 79 kg, cuando por la dureza, longitud y punto de agarre de la pértiga parecería alguien de 1,95 m y 89 kg. Para sus mejores saltos utiliza una durísima pértiga de 5,20 m y un agarre muy alto, a 5,10 m - 5,15 m.
Otra característica única de Duplantis es que arrastra la pértiga por el suelo en el último metro antes de llegar a contactar con el cajetín y realizar la batida con el pie izquierdo. Y otra es que, en la inversión o extensión, gira y sube bastante tiempo así, y aprovecha el doblado de la pértiga hasta el final.
Y luego está el componente mental. No tiene ningún miedo. Psicológicamente es excepcional. A los ocho años ya saltaba 2,90 m. Es un competidor obsesivo. Siempre quiere mejorar, no duda nunca, no abandona los entrenamientos hasta que ha conseguido el objetivo del día.
El límite de Duplantis es desconocido. Su padre lo sitúa en 6,40 m. Tal vez, con una evolución de las pértigas hacia algo más largas, que cueste menos doblarlas y recuperen muy bien, Duplantis pueda volar hasta ahí o más. No batirá 35 records del mundo como Sergei Bubka, pero muy probablemente sí pasará de los 17 de Yelena Isinbayeva.


