La inclusión en el deporte implica garantizar que todas las personas, sin importar su edad, género o condición física, tengan la oportunidad de participar y disfrutar de los beneficios derivados de la actividad física.
En este contexto, el Para-Standing Tennis (PST) no debe entenderse únicamente como una disciplina deportiva, sino como un espacio de inclusión y empoderamiento. Su práctica ayuda a mejorar la condición física y aporta beneficios emocionales, que reportan los propios deportistas, como un aumento de la autoestima y una mayor sensación de logro personal. Además, fomenta la integración social mediante la creación de redes de apoyo y la consecución de objetivos compartidos.
Gracias a un acuerdo firmado en 2023 entre la International Para-Standing Tennis Association (IPSTA) y la Federación Internacional de Tenis (ITF) para promover el PST, la disciplina logró tener presencia, en modo de exhibición, en torneos importantes como el US Open, en que se realizó un partido de dobles. En 2024, el mismo US Open lo incluyó como torneo por invitación con ocho jugadores, y en 2025 acaba de celebrar su segunda edición, doblando el número de participantes invitados.
El torneo, con un formato de fase de grupos, se disputó en las pistas 4, 5 y 6 del USTA Billie Jean King National Tennis Center, sede del US Open. Esto ha ofrecido una experiencia única para tenistas, jueces y público en general. Además, esta edición ha contado con un hecho destacado, como ha sido la incorporación de mujeres al torneo.
El evento se incluye en la iniciativa Tennis for All Abilities (tenis para todas las habilidades), que es un programa integral de tenis adaptado para el US Open 2025 desarrollado bajo el paraguas de “Be Open”, la plataforma del US Open que, desde 2020, promueve la inclusión a través del tenis, entendiendo el deporte como una herramienta de transformación social.
Actualmente, el Para-Standing Tennis va más allá de su dimensión competitiva y se consolida como un movimiento social y deportivo en expansión y con potencial de futuro. Su plena incorporación al calendario internacional de competición no solo ampliaría las oportunidades para futuras generaciones de jugadores, sino que también lo posicionaría como un referente en la promoción de la inclusión y la transformación social a través del deporte.


