Habíamos comentado antes del último derby, que el vencedor, si lo hubiere, reforzaría su proyecto, y contribuiría a apuntalar su plan para esta temporada. Afortunadamente hubo un vencedor, y fue la Real, aunque la situación pudo ser muy otra, de no haber mediado el postrero gol de Gorrotxategi.
Un empate final, que parecía el resultado al que estaba abocado el partido en el minuto 90, habría satisfecho parcialmente las apetencias del Athletic, pero ,de ningún modo, las de la Real. Y la lectura posterior al partido habría sido muy diferente, de no haberse producido el gol de la victoria. Podríamos haber evaluado mejor o peor la relación del equipo con el juego, pro al final, lo que queda, es el resultado, y la Real, lejos de despejar dudas, las habría disparado aún más si cabe.
El equipo de Sergio Francisco se habría quedado un punto tan sólo por encima del descenso, y de poco habrían servido las tonalidades empleadas para pintar un nuevo tropiezo. Pero un gol lo cambia todo… o casi todo. La Real se impone al eterno rival, circunstancia nunca desdeñable. Lo hace en el tiempo de descuento, cuando mejor sabe, es decir, en el filo de la navaja. Suma tres puntos, que lo alejan ligeramente de los puestos de la quema, y toma aire de cara a próximas contiendas. Todo eso, nada más y nada menos, es la recompensa de un solitario gol. Entonces cabría preguntarse qué habría sucedido de no haber terciado ese gol terminal. Pues bien, todo eso que podemos imaginar, de todo eso, , de momento, nos hemos librado. ¡Alivio!
Pero mucho cuidado con la autocomplacencia, un estado en el que es fácil incurrir después de atravesar por un periodo delicado, y tras un triunfo balsámico y reparador como el del sábado. Aún quedan muchas dudas por despejar, comenzando por el propio juego, que sigue mostrándose insuficiente para confiar en él. Los triunfos alimentan las baterías de la confianza, y ése es el camino, pero no hay nada hecho.

Eso también es fútbol
Lo cierto es que la semana del derby había transcurrido muy tranquila, sin nada ni nadie que perturbara esa paz , últimamente más frecuente que en tiempos pasados.El partido se ajustó a los cánones de un derby clásico, con poco fútbol y mucha intensidad, y un desenlace de los que dan lustre a un partido. Pero no todo podía ser felicidad, ya que apenas unos segundos después de que el árbitro pitara el final, se montó una tangana bonita, que pudo terminar de mala manera. En medio de la tensión acumulada, y con las pulsaciones de los protagonistas disparadas, resulta difícil contener los impulsos. Esto ha pasado siempre y seguirá pasando, y depurar responsabilidades en medio de semejante caos, resulta harto complicado. Sin embargo, hay actitudes que son fácilmente evaluables y censurables, protagonizadas por jugadores de un equipo y de otro. Repito, soy consciente de que en el fragor de la batalla resulta difícil mantener la cabeza fría, y se tiende a cometer errores de bulto. Pero han transcurrido ya bastantes horas desde los hechos comentados, incluso días, y aún no he escuchado una sola palabra de disculpa por parte de ninguno de los intervinientes. Entonces, lo damos por bueno? La educación y el fair play, también son parte del fútbol.

Un Elche a tumba abierta
El Elche de Eder Sarabia, un recien ascendido, está constituyendo una de las grandes revelaciones de la presente Liga, y no sólo por los resultados, sino, y especialmente, por su propuesta futbolística. Valiente y arriesgada a un tiempo, sumamente vistosa para el la espectador, esa es la fórmula empleada por el conjunto ilicitano para fundamentar su éxito. Este es el próximo rival de la Real Sociedad.

El candidato más acreditado
Se le esperaba al lasartearra desde hace tiempo, tal vez, incluso, precipitando los plazos, pero, lo cierto es que, por fas o por nefas, no habíamos podido disfrutar de sus virtudes on cierta regularidad hasta hace unos días. Aprovechando las circunstancias, el croata Ćaleta-Car le había tomado ventaja, pero han bastado unas pocas jornadas para poner de manifiesto que Jon Martín es el candidato más acreditado.
