Urko González de Zárate no tuvo su partido más inspirado ante el Getafe, el cuarto del gasteiztarra en la Real. Se impuso en algunos duelos, pero con la pelota tardó demasiado en decidir e incurrió en frecuentes pérdidas, como en la que precede al 1-1. Pecadillos de juventud. Pero Urko es una figura necesaria en esta Real. Y Turrientes. Y los que, como Jon Martín, vengan de abajo y tengan que foguearse a fuerza de equivocarse. Para Imanol habría sido más fácil buscar una alternativa con más garantías entre los disponibles y, desde luego, haber pedido un refuerzo en verano para esa demarcación, pero así la Real dejaría de ser lo que es. Y cuando ha intentado ser otra cosa, se ha estrellado. A Zubimendi le hicieron el aclarado para que debutase en 2019 y se asentase en 2020 y aquel pivote no tiene nada que ver con éste, por el que se van a pegar algunos grandes de Europa. Zubeldia también cometía muchos más errores en sus primeros pasos como pivote primero y como central después y ahora es uno de los mejores defensas de la Liga. La Real es Urko y los peajes habituales de una constante apuesta por la cantera. Pero también Kubo, Brais, Merino y todos los que la están haciendo grande.
PDT. 29.568 espectadores en Anoeta un domingo a las 14 horas, jornada 6, ante el Getafe, es una entradón. A lo máximo que puede aspirar la Real en el presente y el futuro en un partido de esas características, teniendo en cuenta su demografía. Acudió al estadio el 4% de la población total de la provincia, fenómeno insólito en cualquier otro lugar.