El descenso del Gipuzkoa Basket, a falta de conocer lo que sucederá con los equipos que aspiran a subir, ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la conveniencia de jugar o no en Illunbe en LEB Oro. Con capacidad para 11.000 espectadores y un gasto anual que ronda los 160.000 euros para el club, según desveló hace unos días el presidente Nacho Núñez, el coso taurino se antoja como una ubicación poco viable para el GBC visto lo visto en las dos últimas temporadas.
A pesar de que el principal mandatario puso el foco en el crecimiento como argumento para aferrarse a las barreras de Illunbe, las asistencias de la reciente andadura del equipo en ACB hacen pensar en justamente lo contrario. Con una masa social que no alcanza los 2.000 abonados, y unas cifras en las que se deben tener en cuenta las diferentes promociones y ofertas para llenar el graderío, los datos no arrojan números espectaculares sino todo lo contrario. Solo la fe del millar de irreductibles que sigue al pie del cañón aguanta las penurias.
Basta con apuntar que desde que el GBC logró ascender en 2017 para volver a colocarse en el escaparate de la Liga Endesa, solo ha superado en una ocasión el 50% de la capacidad de Illunbe, algo que se logró con holgura en anteriores etapas, con el anillo superior a rebosar de gente. Curiosamente, ocurrió en el último partido contra el Real Madrid, para el que el club organizó todo tipo de iniciativas y regaló localidades con el objetivo de convertir el pabellón en una caldera.
GRÁFICO LAS ASISTENCIAS A ILLUNBE
El resto de partidos han contado con el apoyo de 2.000-3.000 personas, un dato que ha dejado grandes huecos en el anillo inferior y han ofrecido una imagen desangelada para un GBC que necesitaba enseñar solidez y comunión de puertas hacia fuera. Especialmente sangrantes han sido los seis partidos, tres esta temporada y tres en la anterior, que se han quedado por debajo de la barrera de los 2.000, sin llegar a la quinta parte de la ocupación total.
La fuerza del Gasca
Si bien Illunbe aporta una infraestructura más grande y multiplica las posibilidades, cuenta con el hándicap de tener a gran parte de la afición lejos de la cancha, a pesar de que hasta ahora la hinchada más fiel del club animaba a pie de campo.
Por eso, retornar al Gasca, a pesar de sus limitaciones, asoma como la opción más viable si se confirma que los dos equipos que se ganen este fin de semana el derecho a jugar en la ACB pueden hacer frente a las exigencias económicas.
