Lazio y Nápoles disputaron en el Stadio Olímpico de Roma un duelo de máxima tensión, ambos con la necesidad imperial de hacerse con el triunfo para acercarse a posiciones Champions. Históricamente al Napoli se le da muy bien la Lazio, pues es el equipo al que más veces ha ganado. Aunque paradójicamente en los dos últimos enfrentamientos habían ganado Las Águilas. En los últimos 14 enfrentamientos entre ellos en Serie A no habían empatado, algo llamativo teniendo en cuenta la igualdad existente. Pues bien, la igualada llegó, sin goles y con los napolitanos echando mucho de menos a Kvaratskhelia y Osimhen, sin ideas en ataque y muy desnaturalizados en su propuesta.
En lo que respecta al desarrollo del juego, en la primera parte ambos equipos estuvieron espesos con la pelota, con pocas ideas y sin encontrar situaciones claras de gol. Se impuso el orden defensivo. Los de Sarri presionaban arriba y recuperaban en campo contrario, siendo capaces de involucrar mucho a Luis Alberto en el juego, pero sin encontrar profundidad ni brechas en la zaga napolitana. Con la pelota también tenían la visión nublada los de Mazzarri, más defensivos de lo habitual. El joven atacante danés del conjunto romano, Isaksen, fue el único en salirse un poco del guion del resto de protagonistas, con dos tiros lejanos que salieron cerca del larguero. Los porteros fueron meros espectadores.
Segunda mitad de acercamientos, pero sin tiros entre palos
Los segundos cuarenta y cinco minutos siguieron en la línea de los primeros, con oportunidades que llegaban a cuentagotas. Tanto fue así que no hubo ningún disparo entre palos. A pesar de eso sí que hubo algún acercamiento que a punto estuvo de romper la igualada. En el 74 la Lazio tuvo la mejor del partido, en un gran pase al espacio de Guendouzi para Isaksen, quien estaba dentro del área algo esquinado en clara disposición de tirar a portería y superar a Gollini, pero prefirió intentar asistir a Taty Castellanos, que intentó rematar de tacón muy forzado. Luis Alberto abroncó al danés por no finalizar él la jugada.
Poco después llegó una acción polémica en la que Rui derribó a Isaksen en un posible penalti, que el árbitro no pitó y el VAR tampoco le podía ayudar, pues la jugada se había anulado previamente por un fuera de juego que parecía no existir. Grave error.
La única oportunidad del Napoli llegó en una falta en la frontal cometida por Cataldi y ejecutada por Zielinski. El golpeo del polaco superó bien la barrera pero la trayectoria del balón se fue abriendo sin encontrar portería.
Debut de Dendoncker y Ngonge en el Napoli
La mejor noticia para los visitantes fueron los primeros minutos de algunos de sus refuerzos en el mercado de invierno. El extremo dejó buenas sensaciones con un par de arrancadas interesantes.
El empate no saca de pobre a ninguno, que siguen lejos de las plazas Champions que sí alcanzaron el curso pasado.


