El regreso de Walter Mazzarri diez años después al ahora llamado Stadio Diego Maradona (antes San Paolo) en su segunda etapa al frente del Nápoles fue para olvidar. El Inter le asestó un duro golpe al campeón (0-3) con una completísima actuación y vuelve a situarse líder de la Serie A con dos puntos sobre una Juventus que el viernes se había situado provisionalmente en cabeza.
El Nápoles lleva cuatro derrotas, todas ellas en casa, en la Serie A y para colmo cedió la cuarta plaza por diferencia de goles a la Roma, que ganó previamente al Sassuolo (1-2).
El partido tuvo constantes alternativas en el juego aunque el Nápoles empezó teniendo las mejores ocasiones, como dos de Eljif Elmas que resolvió un siempre seguro Yann Sommer y, sobre todo un derechazo desde fuera del área de Matteo Politano que devolvió espectacularmente el larguero (38').
Pero el Inter no se descompuso en ningún momento pese a que el central Stefan de Vrij tuvo que retirarse lesionado (18') y Simone Inzaghi se vio obligado a recomponer su defensa de tres pasando a jugar Matteo Darmian por el medio junto a Francesco Acerbi, con Denzel Dumfries por la derecha y el recién entrado Carlos Augusto por la izquierda.
Golazo de Çalhanoglu
En ataque a Marcus Thuram se le había anulado un gol por claro fuera de juego y solo Lautaro Martínez tuvo una ocasión que frustró Alex Meret, pero el Inter demostró su mayor pegada al borde del descanso cuando Dumfries bajó un balón, Nicolò Barella la dejó y Hakan Çalhanoglu marcó con un fabuloso disparo con la derecha desde fuera del área (43').
Un Sommer decisivo las pocas veces que intervino, una defensa que controló a Victor Osimhen, titular por primera vez tras su lesión muscular, y Khvicha Kvaratskhelia, un centro del campo que impuso el ritmo y la pegada fueron las claves del triunfo del Inter.
Sommer negó el gol a Kvaratskhelia en una de las contadas ocasiones en que se fue de su par poco antes de que Barella sentenciara el partido tras una pérdida del Nápoles.
Lautaro asiste a un gran Barella
Esta vez Lautaro Martínez se vistió de asistente metiendo un balón desde la banda derecha hacia el centro del área y allí Barella irrumpió desde atrás para controlar con calidad, irse de dos defensas con un cambio de ritmo y batir a placer a Meret (61').
El Nápoles no se rindió e intentó meterse en el partido, aunque su mejor recurso fueron los centros al área para Osimhen, que cazó uno y su cabezazo salió muy cerca del poste.
No le bastó al juego del Nápoles su oraje e ímpetu y Thuram puso la puntilla al empujar sin oposición un balón raso de Juan Cuadrado. El 0-3 demuestra que el líder es hoy en día más equipo que el campeón.


