Antes de nada: decálogo previo a la final

A LA CONTRA

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Los jugadores de la Real celebran un gol Mariscal / EFE

Nos encontramos ya en las horas previas al acontecimiento del año para la Real Sociedad. Ningún otro hecho alcanzará esta temporada la significación de la final de Copa del próximo sábado en Sevilla. Pero, antes de nada, me gustaría enumerar una serie de aspectos que me parecen relevantes.

Antes de nada, me gustaría recordar a todos aquellos que, de una manera o de otra, han contribuido a la creación, crecimiento y consolidación de eso que hoy es la Real Sociedad. A los padres fundadores del club, que allá por el lejano 1909, y bajo el paraguas de otra denominación, obtenía la primera Copa de la historia txuri urdin. A todos los que, a lo largo de la ya centenaria historia del club, han tomado parte en los episodios que configuran, los buenos, y los que no lo fueron tanto, el libro de la historia de la Real Sociedad.

Antes de nada, quisiera traer a la memoria a todos aquellos que han formado parte de esta gran familia, y que se han ido quedando en el camino con el paso de los años. Esto también se lo debemos a ellos.

Antes de nada, y vinculado precisamente con el ítem anterior, me parece de justicia recuperar del recuerdo a un ausente muy especial, máxime si tenemos en cuenta los protagonistas de esta final. Por supuesto, me estoy refiriendo a nuestro Aitor Zabaleta, que la noche de aquel malhadado 8 de diciembre de 1998, era ignominiosamente asesinado en los aledaños del Estadio Vicente Calderón. Aquel día, no volvimos todos. El es también una parte importante de este éxito.

Antes de nada, me gustaría proclamar a voz en grito, el orgullo que uno siente de pertenecer a esta gran familia. De haber sido testigo de muchos de los acontecimientos más relevantes de la historia de este club. De haber conocido a persona que valían mucho la pena, unas con más nombre que otras, pero todas ellas entrañables. Antes de nada, eskerrik asko guztei. 

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Una copa única, afortunadamente

Estando como estamos a las puertas de una nueva final de Copa del Rey Mapfre para la Real Sociedad, la segunda en el espacio de cinco años, me ha parecido conveniente rescatar precisamente la primera de esas dos finales, la de 2021, la final aplazada, la final de la pandemia. Porque tengo la extraña sensación de que para algunos, el partido del próximo sábado es el cierre necesario a un episodio que resultó inconcluso cinco años atrás. Y lo cierto es que llega a ser casi irritante. Porque lo sucedido en Sevilla en 2021 tiene vida propia por sí mismo. Comienza y termina en sí mismo, sin necesidad de un epílogo adicional cinco años más tarde. La Real, que realizó una trayectoria brillante hasta la final, obtuvo el billete para medirse a su gran rival histórico en la finalísima de La Cartuja. Aquella cita lo tenía todo para convertirse en uno de los eventos más relevantes en la historia del club. Pero una tragedia de dimensiones planetarias, y nunca mejor dicho, privó a la cita de uno de sus componentes más importantes: el público. Pero esto no resta un ápice de valor al título conseguido aquel día. La Real ganó al Athletic en buena lid, y lo hizo en una competición que nunca más, esperemos, se denominará de esa manera: la Copa de la pandemia.

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Un juez ‘first’ para la final

Es el personaje del que nadie querría hablar después del partido, pero su rol, sin duda, puede tener una importancia notable. Alberola Rojas, que viene de estrenar “estatus First” en el escalafón de los colegiados, es el elegido, justo la semana en la que el “affaire Mbappé” del pasado viernes en el Bernabeu ha generado tanto ruido. El colegiado manchego tiene tablas; confiemos en que tenga suerte.

El partido que disputarán este sábado 10 de mayo, el Atlético de Madrid y la Real Sociedad, pondrá punto y final a un duelo de entrenadores que ya se había convertido en clásico
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El Cholo, la némesis de Imanol

La etapa de Imanol al frente del equipo, marcada por los buenos resultados, tuvo, sin embargo, algún punto negro, como, por ejemplo, el desequilibrio en los enfrentamientos con el Atlético de Simeone. Matarazzo es sangre nueva, pero ya sabe lo que es medirse al Cholo, y, por ahora, sin mucho éxito- un empate en casa y una derrota fuera-. El de New Jersey puede inaugurar una nueva era al respecto.

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