Una noche complicada para Aramburu: desbordado por Moleiro y en las fotos de los goles

LALIGA

El planteamiento exigía mucho y el lateral no pudo sostenerlo ante uno de los futbolistas más talentosos del campeonato

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Moleiro superó en todo a Aramburu Andreu Esteban / EFE
  • Redacción

    Barcelona

El partido de Jon Mikel Aramburu en la derrota de la Real Sociedad ante el Villarreal estuvo marcado por las dificultades para sostener su banda en un contexto muy exigente. El planteamiento del equipo, con presión a pares en campo rival, parecía encajar con sus características: un defensor de perfil intenso, agresivo en la marca y con capacidad para destruir el juego rival. Pegajoso en los duelos y firme en las disputas, el escenario invitaba a pensar en un partido sólido por su parte.

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Aramburu y Moleiro Alex Caparros / Getty

Sin embargo, el desarrollo del encuentro fue muy distinto. Desde los primeros minutos, Aramburu sufrió para contener a Alberto Moleiro, cuya movilidad constante le obligó a salir de zona de manera reiterada. El canario se movió por todo el frente ofensivo, generando dudas en la vigilancia del lateral, que comenzó el partido con una entrada dura en su primera acción y mantuvo esa línea durante varias fases del choque. Esa insistencia en el contacto le terminó costando una tarjeta amarilla, en una acción que reflejaba las dificultades que estaba atravesando para frenar a su par.

Las complicaciones no se limitaron a los duelos individuales, sino que también tuvieron impacto directo en el marcador. Aramburu apareció señalado en el primer gol, en una acción a balón parado en la que la marca de Santi Comesaña, quien prolonga el córner, correspondía a su zona. En el segundo tanto, la incidencia fue también notable: Moleiro condujo hacia dentro con libertad después de que Mikautadze sacara a Jon Martín de zona, sin oposición ni seguimiento claro del lateral, que además tardó en replegar, dejando una autopista que el Villarreal aprovechó para ampliar la ventaja.

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Moleiro filtra un pase ante Soler Andreu Esteban / EFE

En el tercer gol, el defensor poco pudo hacer dentro de un contexto ya desbordado, con el equipo superado y sin capacidad de corregir las transiciones rivales. En salida no sufrió tanto, pero también se le vio perdido. Tuvo dos operaciones: ser el central derecho en salida de tres o, cuando se insertó Gorrotxategi, intentar darle continuidad al juego interior acumulando un hombra más a la espalda del centro del campo rival y no molestar a Brais. Fue una noche incómoda para Aramburu, exigido en escenarios abiertos, lejos de su zona natural y constantemente condicionado por la movilidad y el talento de su oponente directo. No fue su mejor duelo, pero el venezolano está cuajando una buena temporada. 

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