
A la vuelta de la esquina
OPINIÓN
Hace apenas dos meses, hablar de Europa en clave realista parecía más un ejercicio de optimismo que una posibilidad real. La Real Sociedad atravesaba entonces un momento de dudas, con resultados irregulares, bajas importantes y una sensación de desgaste que hacía pensar más en resistir que en aspirar. Sin embargo, el fútbol cambia rápido. Muy rápido. Y hoy el escenario es completamente distinto. La Real está de nuevo en la pelea continental, a tiro de un objetivo que hace no tanto parecía demasiado lejos.
Lo sorprendente no es solo que el equipo haya regresado a la conversación europea, sino que lo haya hecho con varios caminos abiertos. Está la final de Copa, una oportunidad directa y enorme. Pero también está LaLiga, donde la clasificación se ha comprimido hasta el punto de que el séptimo puesto -el que puede dar acceso a Europa de manera sencilla- está prácticamente al alcance de la mano. No es una quimera ni un milagro improbable: es una posibilidad tangible. La Real depende en gran medida de sí misma y aún tiene enfrentamientos directos contra rivales que compiten por lo mismo. Dicho de otro modo: el escenario está servido.
Por eso el momento actual tiene algo de inesperado y de prometedor al mismo tiempo. Hace dos meses la temporada parecía dirigirse hacia un final gris. Hoy, en cambio, la Real está a un paso de convertirla en algo muy diferente. Europa vuelve a estar cerca, quizá más cerca de lo que muchos imaginaban hace poco. No está hecho, ni mucho menos, pero sí lo suficientemente encarrilado como para pensar que el objetivo es real. A veces las temporadas cambian de manera drástica. Y esta puede estar a punto de hacerlo del todo.