Los grilletes del miedo

A LA CONTRA

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El penalti de Aramburu a Vinicius Manu Fernandez / Ap-LaPresse

Pensaba, después de elegir el titular, que podría haber sido perfectamente la elección de John Grisham o de Ken Follett para su próxima novela. Lamentablemente, no me siento capacitado para dar consejos a tan insignes figuras; me conformo simplemente con obtener un encabezamiento que me permita sugerir la idea que quiero desarrollar. Y esto viene a cuento del partido de la Real Sociedad el pasado sábado en el Bernabéu. Ya sé que contarlo a posteriori no tiene mucho valor, pero lo voy a hacer, de todas formas. Cuando al filo de las 20:00 el club daba a conocer el once inicial que se enfrentaría al Madrid, estuve tentado a colgar un mensaje en redes, expresando mis temores. Tenía la impresión de que no era el equipo apropiado para ese partido. ¿Quién soy yo para decidir si es o no el once idóneo? Obviamente, un aficionado más. Al final, no lo hice, fundamentalmente por dos razones. Primero, porque igual luego tenía que tragarme mis palabras, por lo que decidí no asumir ese riesgo. Y, segundo, porque en el actual estado de cosas, me pareció que podía ser un mensaje con una innecesaria carga negativa. Y así se quedó. Desafortunadamente, el desarrollo del partido me cargó de razón, o eso creo.

Ya sé que esto es fútbol. Y que todo es posible. Soy consciente de que con ese once la Real podía competir, pero pasó lo que pasó. Ver de entrada en el equipo a Yangel Herrera, que apenas se había probado tras la lesión, o al brasileño Wesley, al que el propio entrenador había encontrado aún bastante falto días atrás, cuando otros futbolistas habían mostrado un estado de forma inmejorable, me pareció una suerte de temeridad. El mensaje que lanzaba parecía algo así como: “Es el Madrid, en el Bernabéu, vamos a ver lo que pasa”. No me pareció la Real valiente y desinhibida de jornadas atrás. Y pasó lo que parecía destinado a pasar. Luego, Vinicius y la connivencia arbitral obraron el resto. Pero con eso ya contábamos.

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El tamaño importa

Y el que diga lo contrario, no vive en este planeta. Porque, de otra manera, no se comprenderían los atropellos en forma de decisiones arbitrarias que ha sufrido la Real Sociedad en algunos de los últimos partidos disputados. Si en lugar de ser el club donostiarra, hubiese sido alguno de los grandes, muy grandes, de la Liga, el objeto de las tropelías, llevaríamos ya varias semanas de protestas, lamentos y y querellas a través de los medios afines, habituales voceros de sus penas y quebrantos. Pero se trata tan sólo de la Real Sociedad, con su historia, con sus éxitos, con su notable masa social, pero sin la etiqueta requerida para sentarse a la mesa de los grandes, muy grandes, sin el tamaño exigido para ser respetado como merece. Sólo de esta manera llegaremos a interpretar todo cuanto acontece a nuestro alrededor. Si cuando ni la técnica, con sus últimos avances, se muestra capaz de asistir a la justicia para la ecuánime aplicación del reglamento, entonces deberemos concluir que el problema es otro, y de mucho mayor calado que la mera ineptitud o torpeza de unos señores. ¿De nuevo deberemos acudir a las sospechas de implementación torticera y arbitraria de las reglas de juego? Esto me suena.

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El invierno no es para Brasil

Llegó a última hora, con el mercado de invierno próximo a su cierre, brasileño y procedente de Arabia. Wesley Gassova aterrizó en Anoeta con el objeto de ofrecer un rendimiento inmediato, como es preceptivo en este tipo de incorporaciones. Llega en calidad de cedido, es decir, con fecha de vencimiento, aunque se contemple una opción de compra. Lo va tener complicado. Poco tiempo y complicada adaptación.

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El renacimiento según Turrientes

El fútbol tiene tantas miradas diferentes como personas aficionadas a este deporte. De ahí que, en ocasiones, puedan convivir opiniones tan dispares en torno a una misma cuestión. Es el caso de Turrientes, al que algunos acaban de descubrir cómo el pedazo de futbolista que siempre fue, mientras que otros, que ya lo habían liquidado, pliegan velas ante la evidencia. Turrientes siempre fue así.

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