Es imprevisible lo que puede suceder al final de esta temporada, simplemente hay que dejar rienda suelta a los sueños porque esta Real es capaz de todo. Pero este curso tan pródigo en alegrías ya va a ser histórico e inolvidable porque el imparable equipo de Imanol ha conseguido establecer una nueva marca histórica: nueve triunfos consecutivos, cinco de ellos en Liga. Una extraordinaria y armónica Real interpretó en Vallecas su novena sinfonía. Los goles fueron de Sorloth y Barrenetxea, pero fue un éxito coral, comenzando por un inigualable director de orquesta como Imanol Alguacil.
Sin Merino y Zubimendi, con ocho bajas en total, en uno de los campos más canallas de Primera, en vísperas de dos partidos en cancha del Barça y el Madrid, la Real ganó con toda la suficiencia del mundo y da caza al Madrid, que tiene dos partidos menos, pero que seguro que ya ve al cuadro donostiarra como un enemigo directo. Es normal. Imanol logró reconvertir a su equipo sin perder un ápice de competitividad y terminó jugando con un 'once' cargado de canteranos, nueve en total, y empleando tres sistemas distintos para maniatar al adversario. Y encima dio descanso a Kubo y un respiro a Brais, Silva y Sorloth en la última media hora. Chapeau.
Siete cambios en el 'once'
Imanol se la jugó con un 'once' impactante, con presencias sorprendentes, como la del bisoño Marín, tan talentoso como estajanovista en su tarea, y, sobre todo, la del goleador Barrenetxea, que no había sido titular en toda la temporada y no marcaba desde agosto de 2021. Siete cambios con respecto al partido de Copa del martes anterior. Pero es que todo lo sale bien a Imanol en este momento. Todo lo que toca lo convierte en oro. Le encanta que los planes salgan bien, como a Aníbal Smith. Y en el caso del oriotarra todo está planificado, nada es fruto de la improvisación.
Sabía, Imanol, por ejemplo, que el Rayo iba a morder en la presión desde el inicio, que iba a aplicar ese vértigo a su juego que complica tanto la vida a sus rivales, a los que quita el oxígeno con un bombardeo constate de balones al área, con las carreras al sprint de los laterales hasta línea de fondo y las apariciones de Álvaro e Isi por dentro. Fueron 10 minutos de incomodidad, de cierta sensación de ahogo y de necesidad de achicar agua, pero que la Real aguantó en pie como si estuviera tocando el barril en plena Tamborrada. Ese arrebato se tradujo sólo en un centro-chut de Fran García que se fue a la lona, como los chuts ulteriores de Pathe Ciss desde muy lejos. Todo lo demás fue de una Real extraordinaria, con poso, con clase y con pegada.
Dos zarpazos, dos goles
Y es que la respuesta de la Real a esa salida tan bélica del Rayo fue feroz. Mató el choque con dos zarpazos, uno un prodigio técnico y de raza de un descomunal Silva y Sorloth y otro extraído del laboratorio del 'staff' técnico en las jugadas a balón parado. Cuando la Real no había asomado por el área local, Silva, con la vehemencia de un juvenil, robó un balón a Unai López en un saque de banda vallecano. El grancanario condujo el cuero hacia adelante, fijo a Catena y se inventó un pase a un Sorloth, que sigue tocado por las musas. El punterón con la diestra del noruego entre las piernas de Dimitrievski dejó congelados hasta a los ocupantes de los balcones aledaños.
El tanto dio lugar a los mejores minutos de una Real hegemónica que se hizo dueña del partido, de Madrid entero y de toda la Liga, con un rombo gigante en todo el campo, que alternaba con el juego en largo, especialmente al costado izquierdo, donde barrenaba Sorloth. El noruego puso un centro pasado a Brais, que no pudo imprimir fuerza al remate.
Silva bailaba sobre el césped vallecano y la Real fluía de tal manera que llegó el segundo por una cuestión de pura lógica futbolística. Brais lanzó el córner, Le Normand bloqueó a Isi y Lejeune, Aritz prolongó con el exterior y Barrenetxea marcó llegando desde atrás. Música celestial.
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Tras el descanso, se desató de nuevo la tormenta vallecana, en este caso traducida en dos ocasiones muy claras, abortadas por un agigantado Remiro e Illarra. La puso Isi desde el córner, cabeceó cruzado Lejeune y el meta cascantino la sacó con la izquierda y luego despejó con la diestra para evitar dejar el balón muerto. Necesitaba una parada así. El Rayo apretaba de lo lindo, logró meter a la Real en su área y, tras una cabalgada de Trejo, el balón lo cazó Álvaro García, cuyo chut fue taponado por el cuerpo de Illarra con Remiro batido.
Imanol, en otro alarde de entrenador, decidió quitar a, quizá, los jugadores más diferenciales sobre el terreno de juego, como Silva, Brais y Sorloth para introducir a Oyarzabal, Ander Martín y Olasagasti, que estuvieron brillantes. Y la Real dejó de sufrir. De hecho, Marín y Olasagasti rozaron el tercero con lanzamientos abortados por Dimitrievski.
Aquí hay un candidato a todo.
Rayo Vallecano: Dimitrievski; Balliu (Salvi, min.83), Lejeune, Catena, Fran García; Pathe Ciss; Unai López (Comesaña, min.46), Isi (Nteka, min.66), Trejo (Falcao, min.66), Álvaro García; Camello (Andrés Martín.83).
Real Sociedad: Remiro; Aritz, Zubeldia, Le Normand, Rico; Illarramendi, Brais (Olasagasti, min.64), Marín (Carlos Fernández, min.81), Silva (Ander Martín, min.64); Barrenetxea (Navarro, min.69), Sorloth (Oyarzabal, min.64).
Goles: 0-1: Sorloth (min.15). 0-2: Barrenetxea (min.36)
Árbitro: Mateu Lahoz (col. valenciano). Sin tarjetas.
Espectadores: 12.874 en Vallecas.

