Juan Cruz se encargó de recordar en Anoeta que la cruz de la Real es el Betis. Dolorosa derrota contra los andaluces. Es la segunda consecutiva en la Liga, por lo que los de Imanol caen a la quinta plaza. El revés se fraguó en los últimos cinco minutos de un duelo igualado, en el que la falta de olfato desembocó en un epílogo para olvidar. O para corregir, puesto que el gol que marcó las diferencias se originó en un fallo evitable de Elustondo.
Por si fuera poco seductor el cartel del partido, la entrada en el 'once' de un jugador del Sanse se convirtió en la atracción adicional para un público de la Real siempre ovaciones estas apuestas. Imanol, ante la plaga de lesiones, tiró de tradición: Pablo Marín debutó como titular. El riojano encarnó la gran sorpresa y fue uno de los siete cambios que introdujo el entrenador en la alineación.
[+] Mira el resumen del partido:
Igual de resplandeciente fue la respuesta de chaval con hechuras de buen futbolista. Se palpa clase en el universo gestual de sus posturas, controles y golpeos. Parece valiente, como demuestra el hecho de que fuera el autor del primer lanzamiento a puerta de la noche. 59 minutos de calidad y genio. Todo apunta a que sólo se tratan de sus primeros al máximo nivel.
Marín sacó un derechazo desde una esquina que Rui Silva repelió con firmeza. El disparo fue seco, fuerte. Tuvo la virtud de aportar seguridad a la Real en su ímpetu de poner en marcha el partido con un ritmo vibrante, presionando al Betis. Zubimendi y Merino gobernaron el centro del campo y fueron los adalides de una Real superior. Faltaba una pizca de Brais, más desentonado que en otras ocasiones durante ese primer cuarto de hora que, sin ser un acoso y derribo, autorizó a la Real como principal candidata al gol.
Máxime con la gran ocasión de Carlos Fernández. A punto estuvo de declinar su personal derbi sevillano en el minuto 12. Un zurdazo del andaluz se estrelló en el poste. El balón tropezó en Sabaly, rebote que pasó inadvertido para un árbitro sibilino.
A la Real se le ocurrió rebajar las pulsaciones de un partido que se fue ralentizando. Se volvió más insulso según se aproximaba el descanso. La Real estaba bien plantada, sin embargo acusaba falta de mordiente. El Betis le cogió el pulso a la confrontación y creció, controlando el balón en territorio realista. Normal: tiene jugadores valiosos. Luiz Henrique perdonó entre los dos centrales, Le Normand y Pacheco, en la acción más peligrosa de los visitantes.
Merino se multiplicaba para apoderarse de los balones sueltos y se llevaba la inmensa mayoría. Fue uno de los motivos por los que la Real, antes del intermedio, volviera por sus fueros encerrando al Betis. Gorosabel volcó balones al área sevillana, que no fueron aprovechados por Carlos Fernández y un Sorloth con problemas para zafarse de sus pares.
Aparece Brais
La Real salió en propulsión a la segunda parte. La aparición de Brais fue decisiva para llevar el partido a terreno propio, también la potencia de Rico por la izquierda. En el primer cuarto de hora de la reanudación, la Real tiró cinco veces a puerta.
Brais sirvió en profundidad a Carlos Fernández y Rui Silva abortó el mano a mano. Merino remató picado rozando el larguero un saque de esquina del gallego. Navarro sustituyó a Pablo Marín y el catalán entró con personalidad. Un disparo suyo dentro del área fue atrapado por el portero bético.
El pleno torbellino de la Real, Fekir, andarín en Anoeta, impactó un córner directo en el poste (Remiro estaba atento a la jugada). Mikel Merino probó desde la lejanía y Rui Silva volvió a detener un esférico que vivía, de nuevo, en el campo del Betis por el empuje de la Real. Un intento de Juan Cruz hizo que Anoeta contuviera la respiración a 20 minutos para el final.
Magunazelaia, al ruedo
Las ausencias se notaban en todos los sentidos. A los síntomas de falta de frescura general se van uniendo a estas alturas de la temporada recursos relacionados con la precariedad. El antídoto de Imanol es claro. Y como con el 'once', en los cambios repitió. Rearmó al equipo con un refuerzo del filial como Jon Magunazelaia. Su debut en Europa del jueves dio paso a su estreno en la Liga. El de Eibar reemplazó a Carlos Fernández.
A la Real le costaba. Necesitaba aire. Anoeta tomó nota y aupó desde la grada. Los más enteros en el apartado físico eran Zubimendi, Merino, imperiales, y un Rico incansable. Sorloth representaba la condición física opuesta. Quedó de manifiesto que la gripe le ha pasado factura.
Un golpe letal
A cinco minutos de la prolongación, Anoeta y la Real se llevaron uno de los golpes más dolorosos de la temporada. Aritz Elustondo se equivocó en un pase, el Betis recuperó el balón y fue letal. Álex Moreno hizo valer su velocidad para pisar línea de fondo y poner el balón en la bota del rematador. Juan Cruz puso la cruz a la Real definiendo junto a la cepa de la madera, haciendo estéril la estirada de Remiro y clavando un rejón al partido.
La Real pudo empatar. Magunazelaia tuvo el gol en la cabeza. Remató como era debido una falta lateral de Brais, pero Rui Silva se sacó un paradón de la manga. Con las botas puestas dijo agur al partido la Real. Brais volvió a sacar de esquina, esta vez muy mal. El Betis salió en estampida a la contra y sentenció. Borja Iglesias anotó con los txuri urdin en rompan filas. Un desenlace ingrato. Una noche de difícil digestión.
Real: Remiro, Gorosabel, Le Normand (Aritz, m. 70), Pacheco, Rico, Zubimendi, Merino, Brais, Marín (Navarro, m. 59), Carlos Fernández (Magunazelaia, m. 70), Sorloth (Karrikaburu, m. 83).
Betis: Rui Silva, Sabaly, Pezsella, Edgar, Moreno, Paul (Willian José, m. 88), Guardado, Luis Henrique (Juan Cruz, m. 56), Fekir (Carvalho, m. 70), Canales, Iglesias.
Goles:
0-1: Juan Cruz (m. 85)
0-2: Iglesias (m. 95)
Árbitro: Iglesias Villanueva. Amonestó a Marín, Le Normand, Pacheco en la Real; y a Edgar, Fekir por parte del Betis.
Incidencias: 32.435 espectadores en Anoeta. Se guardó un minuto de silencio en memoria del socio de la Real fallecido durante el partido contra el Mallorca.

