Volver a empezar

La eliminación del Real Madrid en la Champions puso punto final a una decepcionante temporada para los blancos. Lo que ha sucedido en las últimas jornadas de liga, una victoria y por la mínima ante el Alavés, en 4 partidos no ha venido sino a agravar el desencanto de una afición que está acostumbrada a otras cosas y que vive entre la incredulidad y el enfado la falta de competitividad de su equipo.

La afición madridista apagó sus expectativas en la noche de Múnich, y se mueve ahora entre las ganas de pedir decisiones drásticas o esperar movimientos que reestructuren una plantilla que se ha desconectado de su gente.

Ese es el gran reto que el Real Madrid tiene para su siguiente proyecto después de ver el rendimiento de los dos últimos años, los que coinciden, además, con la llegada de Mbappé.

El astro francés llenó el Bernabéu el día de su presentación. 80.000 almas que en una calurosa jornada elevaron tanto la ilusión que la frustración se está haciendo insoportable. No tiene culpa Mbappé de la falta de objetivos logrados por su equipo, tan cierto como que sus goles no han ayudado a conseguirlos. Dos años después aún no ha triunfado en el Madrid.

En medio de voces que hablan de una limpia total, de sacrificar a alguno de los cracks, léase Vinicius, de remodelar una plantilla que ya no ven como propia, al club le corresponde enderezar un rumbo que se ha torcido. Desde la salida de Cristiano Ronaldo, y después la de Toni Kroos, no tenía el Madrid un momento tan delicado e importante. Renovarse, y hacerlo bien, o morir en el intento. Quién sabe si el último.

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