Periodista

Hipócritas S.L.

El brindis al sol, el del estreno en Albacete, salió tan rematadamente mal que Arbeloa, supuesto impulso de la cantera, después de aquel partido letal aterrizó en la realidad y recurrió a los mismos cabrones de siempre, repentinamente espabilados, pero no tanto. Pasaron de 0 a 100 en tres partidos. Faena de aliño ante el pobre Levante, orgullo contra el desajustado Mónaco y, por fin, fútbol en Villarreal. Con lo cual quedó plasmado el boicot de los futbolistas a Xabi Alonso. Cambio radical de actitud e imágenes de equipo solidario y risueño para que los periodistas convirtamos la anécdota en noticia. Faltaba ver la letra del librillo “arbeloano” en Champions. Le esperaba el Benfica de Mourinho, el famoso del conjunto lisboeta, tan alejado y distinto de aquel otro que en los sesenta, liderado por Eusebio, derrotaba al Madrid hegemónico de Di Stéfano, Puskas y Gento. Lo que no ha cambiado es la regla secular sobre el poder del vestuario, capaz de arruinar los sueños de los mejores técnicos. 

Los jugadores, militantes del Hipócritas SL, ponen y quitan entrenadores y Arbeloa no es “La purga Benito”. Perdió (4-2) con su mentor, Mourinho, y su equipo, desplomado, repitió los pecados que le castigaron con Alonso. No, no parece que Arbeloa sea el remedio, al menos en Europa. Volvió a caerse el sistema defensivo, terminó con nueve y fuera del “topocho”. Como el Atlético, que en el minuto 72 había disparado 22 veces a portería y perdió 1-2. Está gafado y Simeone, con sus cambios y sus ataques de entrenador, escuchó pitos en el Metropolitano cuando, en el colmo de los despropósitos, cambió a Barrios por LeNormand con ¡1-2! Al Cholo ya le conocemos, se le ha parado el reloj; Arbeloa se antoja un espejismo y Güler se le ha rebrincado. Mal va.

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