Como si de un adolescente se tratara, tal vez aún lo es, Vinicius se ha enfurruñado con el mundo. Al acabar el partido que enfrentó a los blancos con el Sevilla, molesto por los pitos recibidos del público, decidió ipso facto retirar la imagen con la camiseta del Madrid que tenía en su perfil de Instagram y sustituirla por una de Brasil. Algo así como que se fastidie el maestro que no voy a la escuela. Una rabieta absurda que delata su carácter impulsivo, la mecha corta y los episodios de alta presión que está viviendo.
En el apartado deportivo Vinicius lleva 14 partidos sin marcar, ha anotado cinco en Liga y ninguno en Champions. Su influencia en el juego del equipo ha ido desapareciendo y las grandes actuaciones se cuentan con los dedos de la mano, el día del Olympiacos, en San Mamés, ante el Barça…Muy poco.
Además, el jugador brasileño, que acaba contrato en junio del 27, no ha firmado la oferta de renovación que le ha ofrecido el club. No parece probable que el Madrid acepte las exigencias de sus representantes; si juntamos todo esto vemos entonces que el futbolista, que ha vivido momentos difíciles, se enfrenta al tránsito más complicado de su exitosa y todavía corta carrera.
Aprovechando el descanso navideño Vinicius, como otros cracks de nuestra Liga, se ha marchado al millonario retiro de Dubai. En medio del lujo de un paraíso tan cómodo como artificial el jugador del Real Madrid puede hacer muchas cosas, de todas ellas lo mejor sería aprovechar los días para pensar y elegir: o regresar al futbolista que fue o seguir la senda que nunca se ha de volver a pisar. Solo hay que escuchar a los maestros. Feliz Navidad.