Morir de éxito

Ancelotti deja el Real Madrid con 15 títulos, récord en la historia del club. Después de ganar la temporada pasada liga y champions en la actual se va pasándole el testigo de los triunfos al Barcelona, inadmisible respuesta para los inquilinos del banquillo del Bernabéu. Curiosamente, en su etapa anterior también se fue del Madrid con el logro de la décima en 2014, para en la temporada de su adiós, 2015, ver al Barça de Luis Enrique ganar aún más que este año, Liga, Copa y Champions. Parece un claro ejemplo de un hecho recurrente y muy humano: morir de éxito, llegar tan lejos que no hay recursos para responder a las expectativas.

Ancelotti heredó la plantilla del doblete, más Mbappé menos Kross, Nacho y Joselu. El crack francés ha marcado 41 goles, arsenal que su entrenador no ha sabido aprovechar. Mermado, es cierto, por un número inédito de bajas en defensa que nunca ha sabido gestionar; desde luego era muy difícil pero la solución solo podía estar a la altura de un entrenador que ha ganado 5 champions y las cinco grandes ligas europeas. No ha sido el caso.

Sin Ancelotti y con Xabi Alonso el Madrid da un giro de 180ª, apremiado por el indiscutible éxito de Flick. De entrada, va a fichar tres defensas y en el Mundial de clubes examinará otras necesidades. El sistema será distinto, la posición de algunos jugadores como Bellingham también, aunque de esto tendremos tiempo para hablar. Ahora toca despedir a un entrenador que deja un legado imborrable en la vitrina de trofeos del Bernabéu y un talante al alcance de un selecto puñado de elegidos; adiós, Carlo.

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