Diezmado por las bajas, el Real Madrid vuelve a la competición muy obligado. Primero debe ganar en Leganés para no desaprovechar el traspié del líder en Anoeta, y después para salir vivo en Anfield ante el líder de la liguilla de la Champions, el Liverpool, el único que ha sumado los doce puntos posibles.
La responsabilidad a corto plazo vuelve a medir el éxito de las decisiones de Ancelotti, que tiene dos opciones: buscar soluciones de emergencia entre sus 16 jugadores aptos, aunque espera recuperar alguno, o arriesgar con efectivos más específicos pero con cero jerarquía en el primer equipo. Hasta ahora ha elegido la primera.
Los resultados que se consigan serán también el argumento que el club necesitaría para activar otras opciones que pasan por el mercado. El Madrid, que ya sufrió tres gravísimas lesiones la pasada temporada, solo reaccionó a la baja de Courtois con la cesión de Kepa, aunque el portero acabó siendo Lunin. Algo similar a lo que el Barça ha hecho con la baja de Ter Stegen, buscó a Szczesny, pero el portero es Iñaki Peña.
El paso por Leganés y, sobre todo, la aventura en Anfield, marcarán un antes y un después también en la búsqueda de necesidades. Después de Liverpool sólo quedarían tres jornadas, el Atalanta fuera, el Salzburgo en casa y visita final al Brest, que ahora mismo es el cuarto clasificado en Europa y duodécimo en Francia. La actual liguilla de Champions es una caja de sorpresas, basta con echarle un vistazo, analizar a qué obedece da para un amplio reportaje, que aquí, ahora, no es el caso.