La ventana internacional de selecciones ha dejado un reguero de lesiones importantes. El primer puesto de este indeseable podio se lo ha llevado Gavi, al que se le ha apagado la luz de la temporada con una rotura de ligamento y menisco. El Real Madrid ha perdido a su jugador más en forma, Camavinga, y a su delantero más incisivo, Vinicius. De tal forma que salvo que busque improbables refuerzos en invierno es la hora de la llamada clase b.
Hace algunas temporadas, con Zidane en el banquillo, fue esa clase b la que le dio el título de liga, entonces la componían los Danilo, Nacho, Isco, Kovacic, James, Asensio y Morata. Ellos le permitieron seguir sumando puntos en la liga cuando necesitaba dar descanso a los titulares. Pocas veces un ejercicio de rotación ha resultado tan exitoso.
Ahora el Madrid se enfrenta a una necesidad que ha de convertir en virtud. Le faltan jugadores clave así que es el momento para que respondan los menos habituales, la famosa clase b. Ya no está Morata, ni Isco, ni Asensio; así que es la hora de Brahim, Joselu, Lucas Vázquez, Ceballos, si acaba recuperándose de sus problemas y los chicos que señale Ancelotti en la cantera, Nico Paz, Álvaro, etc. No le queda otra. Hace muchos años una famosa quinta debutó en el Madrid porque el club no respiraba ni deportiva ni económicamente. Así que tuvo que recurrir a unos muchachos como Michel, Butragueño, Martín Vázquez, Sanchís y Pardeza. Fue un ejercicio de valentía obligada que tuvo grandes réditos. Nunca, ni en la peor de las adversidades, imaginas que te reserva la vida, ni el fútbol.

