De la vida de Diego Armando Maradona se supo todo, incluso hasta lo que desayunaba por las mañanas. Y por tanto, una de las cosas que era vox pópuli de su biografía era que no podía ni ver a los ingleses. Contra ellos libró batalla durante el Mundial 86 con la mano de Dios y el gol de todos los tiempos después de que el ejercito argentino la librara con el británico durante la guerra en Las Malvinas cuatro años antes, en 1982. Una época esa de cuatro años que terminó por convertirle en el héroe nacional. Quizás incluso en algo más.
Por todo ello, al '10' le salieron con el tiempo réplicas hasta debajo de las piedras. Todas inexactas, obvio. El Maradona de los Cárpatos, que fue Gica Hagi, 'Manudona', en el baloncesto con Manu Ginóbili, y el que más cerca se quedó: Leo Messi. Y seguro que hubo algún otro, pero nunca le salió uno que fuese inglés, esa nacionalidad a la que Diego no conseguía regatear con su carácter.
Hasta que años después, en su estadio, en 'su' Nápoles, apareció uno que lo intentó y si no le salió, al menos logró recordar por momentos a él, como todo en la ciudad partenopea, por otra parte. Lo hizo con una carrera de 40 metros recorridos en nueve toques de potencia, calidad y técnica y acabada, claro está, en gol. Hablamos de Jude Bellingham.
En su partido, además, firmó una asistencia y es verdad que se apagó tras el descanso. Pero al igual que a Diego, no había nadie que le sacara del campo por si le daba por ser todavía más protagonista en el partido. Esta vez, sin embargo, no lo consiguió y se marchó de vuelta a Madrid con la victoria y el auténtico logro de ser el único inglés del que Maradona, de seguir entre nosotros, se hubiera 'enamorado'.


