Eden Hazard, el fichaje más caro de la historia del Real Madrid y el jugador que más cobra de la actual plantilla, volvió a ser titular en Liga contra el Getafe ocho meses después. Desde el 11 de septiembre ante el Mallorca no era de la partida el belga, que en los 60 minutos que estuvo ayer sobre el terreno de juego volvió a demostrar que es un jugador inservible incapaz de ofrecer nada a su equipo ni al fútbol de élite.
El ex del Chelsea no regateó, no remató a puerta y no inquietó lo más mínimo a la grada azulona, despertando además el runrún de un sector de la afición del Santiago Bernabéu. La parroquia blanca ya ha perdido la escasa fe que tenía en el belga, lastrado desde su llegada en 2019 por sus recurrentes problemas físicos y años luz del nivel que le convirtió en uno de los mejores y más desequilibrantes jugadores de la Premier League y de Europa.
Sin chispa, ritmo ni velocidad, el delantero evidenció que está a años luz de poder ser útil al Madrid por más que pidiera el balón y no se escondiera. Las bajas de los tocados Benzema y Rodrygo y la suplencia de Vinicius le abrieron las puertas de una nueva titularidad que ha sido incapaz de aprovechar. Carlo Ancelotti, en todo caso, se mostró indulgente con su futbolista a pesar de que la realidad demostró su pésimo rendimiento. "Para Hazard, 60 minutos eran suficiente porque no había tenido muchos minutos; y ha dado un buen rendimiento", contestó.
El delantero belga, con contrato hasta 2024, no parece tener intención de cambiar de aires. Antes del Mundial abrió la puerta a marcharse en este mercado de verano si así se lo pedía el club blanco pero sus últimas declaraciones indican que quiere agotar su vínculo porque su familia está feliz en Madrid. A él, mientras tanto, ni está ni se le espera.


