Vinicius Junior volvió a exhibirse en la Champions, territorio en el que emerge su mejor versión a diferencia del ruido y la bronca que le rodean en LaLiga, y trituró a un Chelsea incapaz de encontrar un antídoto para su constancia y velocidad para dejar al Real Madrid más cerca de las semifinales.
El equipo de Carlo Ancelotti se va a Londres con un buen 2-0 que parece un tesoro menor si se tiene en cuenta que el rebajado conjunto de Lampard resistió con en inferioridad la última media hora por la expulsión por roja directa de Chilwell provocada por Rodrygo. Si el Madrid no logró hacer más sangre cuando tuvo a su rival contra las cuerdas fue porque a Benzema y a Vinicius se les fundieron los plomos en el área de Kepa, sostén del conjunto blue junto a Koulibaly, que se perderá la vuelta por lesión salvo sorpresa.
En el horizonte ya empieza a coger forma el deseado duelo en las alturas con Erling Haaland, la otra gran sensación del fútbol mundial en los últimos años, si el Manchester City y el Real Madrid cumplen con lo que deben en sus respectivos partidos de vuelta la semana que viene, los primeros el miércoles en Múnich y los segundos en Stamford Bridge el martes.
El brasileño fue el gran protagonista de la noche en el Santiago Bernabéu y participó activamente en los dos goles. En el 1-0 fue el autor del remate que despejó Kepa para que Benzema embocara a placer y en la segunda parte, con el Chelsea ya con 10 hombres, asistió a Asensio para el 2-0 que deja el pase encarrilado salvo catástrofe en Londres.
No hubo rastro del Vinicius que se pierde en piques innecesarios con rivales ni en protestas estériles con los árbitros. Nada que ver con su pan de cada día LaLiga, donde muchas veces su frustración vence a su fútbol y eso lo acaba pagando el Madrid.
En Europa emerge la cara más futbolística, centrada y desequilibrante de un futbolista que si está inspirado es prácticamente imparable. Y si no que se lo digan a Fofana y a Reece James, que vivieron una auténtica pesadilla en el Santiago Bernabéu, persiguiendo sombras inalcanzables hasta que al 20 se le acabó la gasolina después de una serie de carreras que pusieron en pie a la parroquia blanca. Ya fuese arrancando en velocidad desde su propio campo, midiendo en el uno contra uno a sus marcadores o apareciendo por sorpresa buscando un centro frontal para el que no parecía destinado, como sucedió en el 1-0, Vinicius fue indetectable para la retaguardia blue.
El equipo de Carlo Ancelotti tiró de oficio pero le faltó algo de colmillo en los últimos compases para hurgar en la herida de un Chelsea que tuvo, en los pies de Mason Mount en el descuento, una oportunidad muy clara para poner patas arriba la eliminatoria con el 2-1. Lo evitó Rüdiger en una gran acción y el esperado combate entre Haaland y Vinicus ya está un poco más cerca


