Tenía que ser Sergi Darder, 'El Mago de Artà'

CONTRACRÓNICA

El '10' del cuadro perico sacó su varita para darle un sufrido triunfo al Espanyol ante el Elche

La celeberación del tanto, corriendo hacia su afición besando el brazalete, más que emotiva

Sergi Darder, besando el brazalete de capitán tras marcar el gol del triunfo del Espanyol

Sergi Darder, besando el brazalete de capitán tras marcar el gol del triunfo del Espanyol

RCDE

Estuvo muy cerca de suceder, pero Sergi Darder se negó a ello. Edgar Badia, portero del Elche, estuvo a punto de dejar su portería a cero, un hecho que todavía no ha sucedido en lo que va de la presente edición de LaLiga. Pero Sergi Darder, ‘El Mago de Artà’, sacó su varita para fabricar un trallazo ante el que nada pudo hacer el guardameta del Elche. Para ser justos, cabe destacar que ni de lejos fue un buen partido del Espanyol. El cuadro perico no consiguió ser claramente superior al colista de LaLiga ni siquiera en el cuarto de hora de juego en el que dispuso de superioridad numérica gracias a la expulsión de José Ángel Carmona. Pero Sergi Darder, un futbolista diferencial que honra al ‘10’ que lleva en su espalda, inclinó la balanza.

Gol en el tiempo añadido y celebración especial, corriendo hacia la grada en la que estaba la afición del Espanyol besando el brazalete que le acredita como capitán de este equipos. Tenía que marcarlo él. Tenía que ser Sergi Darder Moll.

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Las imágenes del Elche - Espanyol Manuel Lorenzo / EFE

Autocrítica necesaria

No obstante, cabe destacar que la actuación del Espanyol en el Martínez Valero no fue buena. Tenía que vencer y convencer, y aunque lo primero lo hizo de milagro a lo segundo ni se acercó. Las sensibles bajas como César Montes, Calero y Joselu (y seguramente también el plan de juego del Elche de Pablo Machín) llevaron a Diego Martínez a optar por un dibujo con tres centrales y varios futbolistas fuera de su posición natural. Y no valió para imponerse ante un equipo como el Elche que deambula por los campos de Primera a la espera del virtualmente inevitable descenso a Segunda. Ni siquiera la aparición de Denis Suárez en el equipo titular bastó para que el Espanyol tuviera una chispa de ese algo diferente que se necesita.

Hará bien el Espanyol en ser autocrítico una vez se rebaje la euforia de las horas posteriores al agónico triunfo. Porque venció, pero no convenció.

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