Leo Ulloa, ex del Leicester sobre el despido de Claudio Ranieri: "Como técnico muy bueno, como persona un desastre. Cuando el grupo dijo basta, fue basta"
PREMIER LEAGUE
El delantero argentino habló en el podcast 'Offsiders' de la histórica etapa en la que ganó al Premier League con los 'foxes'


- Pablo Planas
Redactor Jefe
La gesta del Leicester City está escrita en la historia del deporte como una de las más grandes de todos los tiempos. Todos los que formaron parte de ese éxito son vistos como héroes pues un club que la anterior temporada salvó el descenso de milagro, 365 días después se convirtió en campeón de la Premier League 2014/2015 por encima de colosos como Manchester City y United, Liverpool, Chelsea y Arsenal.
Pasarán los años y no dejará de impresionar el recordar lo que logró el Leicester. Más cuando es un protagonista principal como Leo Ulloa el que cuenta lo que sucedió en ese vestuario, plagado de jugadores casi desconocidos que se convirtieron en auténticas estrellas, en el podcast 'Offsiders'.
"Fue una locura cuando lo ves en retrospectiva. Te salvaste de pedo y después sales campeón", confiesa el argentino, cuyo rol cambió bastante ya que "viene Ranieri, yo había hecho 12-13 goles en la temporada, y me sienta y me dice "se que fuiste el goleador del equipo, pero voy a cambiar el esquema. Al hacerlo necesito correr a las espaldas de los centrales, necesito poner a Vardy. Vas a jugar menos, pero vas a jugar".
Allí se sentaron las bases de lo que sería la destrucción del equipo un año después de salir campeón. "Quería alguien más rápido. Íbamos a defender más atrás para correr a la espalda del rival. Empezó a defender bien. A uno no le gusta salir, pero cuando te lo dicen de frente, listo. Le dije que me iba a preparar para lo que tocara", indica Ulloa, que destaca que "la defensa anduvo del carajo, la armó muy bien. Ranieri como técnico muy bueno, como persona un desastre. En Leicester como técnico lo hizo muy bien. Cambió y funcionó. Entraba casi todos los partidos 20-30 minutos pero el juego que hicimos nos dio resultado. El cambio fue brutal pero fue buenísimo. Dio pequeños consejos que fueron muy buenos".

Explica Ulloa que se dio todo. El equipo empezó a jugar para Mahrez y este dio un paso adelante, se lesionó Matty James y apareció N'Golo Kanté. "Entre que defendíamos bien, N'Golo tenía ocho pulmones y Mahrez y Vardy dieron un pase adelante, el equipo fue para arriba. Fue todo lo que sucedió", sigue, hasta que se dieron cuenta de que "no estábamos para pelear el descenso. Hubo hasta una posesión que Ranieri tuvo que cortar de la intensidad que había. Era la inercia que llevábamos, nos alimentábamos de todo eso. Estábamos en Disney".
El único 'pero', por poner alguno, es que no se pudieron convertir campeones sobre el césped tras empatar ante el Manchester United, pero al menos lo vivieron juntos ya que quedaron en cada de Vardy. "Termina el partido, nos ponemos a festejar y cuando nos queríamos ir no podíamos salir de la casa. Estaba todo el mundo. Empezó todo una semana. En mi vida había recibido tantas llamadas, me explotaba el teléfono. Fue una locura", desvela Ulloa, que reflexiona con que "no va a volver a pasar de la manera que pasó. Fue un rejunte de jugadores que veníamos de otros clubs de primera o segunda división. Riyad Mahrez lo compraron por 250.000 libras y lo vendieron por 60 millones de euros. Hasta mucha gente de otros clubs quería que ganáramos".

Todo se tuerce con Ranieri
Las altas expectativas tras la gesta pudieron la siguiente temporada con el equipo y con Claudio Ranieri, que no llegó a acabar ni el año al frente de los 'foxes' a pesar de lo logrado.
El técnico italiano empezó ya a tener problemas en pretemporada y uno de los grandes damnificados fue Leo Ulloa. "Estábamos en Los Ángeles y tenía dos ofertas de dos clubs de Premier League que me doblaban el salario y tenía oportunidad de jugar. Empiezo a llevarme muy mal con Ranieri porque cuando me dijo de forma frontal que no iba a jugar, lo acepté porque fue franco. En esta situación no me dejan salir, no quería. Le digo 'Claudio, tengo otras dos ofertas para jugar, ganar dinero y continuidad'. Me dijo 'quiero que te quedes conmigo porque te necesito. Jugaremos Champions, Premier y las dos Copas. Tendrás muchos más minutos'. Y me dice que no va a traer a nadie. No estaba del todo convencido pero me valía", confiesa Ulloa, que además añadió que "lo único me gustaría renovar contrato, como a muchos de la plantilla habían hecho".

Justo antes de eso, llegaron los problemas de verdad. "No me llegaba la oferta de renovación y el último día de mercado pagan 30 millones por Slimani. El último día. Yo estaba... Traen a Slimani, no voy a jugar. Es otro en mi posición. Me voy para su oficina y le pregunto que es esto. "No, yo no lo sabía, es cosa del club", me dice. Estaba muy enojado, le dije bastantes cosas y me fui a hablar con el director general. No tiene mejor idea de decirme que me podía ir cedido al Brighton. Lo quería agarrar del cogote, dejé pasar dos ofertas. Lo que querían era que yo me quedara porque Slimani y Mahrez se iban a la Copa de África a mitad de año y estarían cubiertos", aclara el argentino, que "cuando caigo en eso, encaro a Ranieri y le digo que no voy a jugar más para él. Ni ahora ni en diciembre, cuando me necesite. A partir de ahí se empiezan a torcer las cosas, se portó mal conmigo, no como el club, que se portó de diez".
No hubo ningún acercamiento más. Ulloa explica que incluso se negó a entrenar, cumplía con su horario y nada más. "Dije, me voy a tocar los huevos. Hasta que un día me obliga a entrenar. Salí y era un cono, literal. Antes hablo con los capitanes y les digo, esto no va en contra del grupo, sino que yo no quiero jugar más para Ranieri porque se portó muy mal conmigo. Salgo y digo que no voy a moverme. Me entendían. Salgo, me pasa una pelota por al lado y nada. Yo estaba parado. Viene el segundo, y me dice "Leo, Claudio que vayas para adentro". Me di media vuelta y me fui. La relación se rompió para siempre. Al poco tiempo, tras el partido de Sevilla en Champions, lo terminan despidiendo. Quiso cambiar cosas en un grupo que era muy sólido y había dado mucho de sí. Cambiar las comidas, horarios, y había cosas que no se podían cambiar porque el grupo en eso era muy fuerte. Siempre lo fue. Cuando el grupo dijo basta, fue basta", zanjó.

