El éxito del Newcastle

PREMIER LEAGUE

El talante perfeccionista y trabajador del técnico inglés Eddie Howe ha sido determinante en el cambio de inercia de los ‘magpies,’ tras el impulso que supuso la llegada del capital árabe

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Eddie Howe, técnico del Newcatle United, alza la Carabao Cup

Stu Forster / Getty

Una de las frases recurrentes de Eddie Howe, el técnico triunfador del Newcastle United, está ligada a su moderación y pragmatismo: “I never look too far ahead”. (“Nunca miro demasiado lejos”). La volvió a pronunciar, en plena euforia de celebración, en la noche del domingo en Wembley, consumado el gran triunfo de los ‘magpies’ en la final de la EFL Cup, frente al Liverpool (1-2), y cuando medios ingleses ya le hablaban de otros objetivos, la probable clasificación para la Champions League, y le elevaban al altar de los grandes entrenadores ingleses de la historia.

Siempre mesurado en sus reacciones, Howe sabe que merece el reconocimiento por la gesta que acaba de lograr en Newcastle -una final ganada en un torneo inglés, tras más de 70 años de espera y el primer título importante en 56 años-, pero elude todas las grandilocuencias. En el éxito, se acordó con humildad de anteriores entrenadores del club, que no lograron alcanzar la gloria, como Kevin Keegan, o Sir Bobby Robson. Howe sabe que todo es producto de una labor diaria bien planificada durante cuatro años. Sin ella no puede entenderse el cambio del club, día a día, sin mirar más allá, pese al giro radical que hubo en la propiedad, con el impulso del capital de Arabia Saudí. Ha sido un duro y oscuro camino hasta llegar al esplendor de la victoria.

Durante todo ese periodo, desde que Howe llegó a Tyneside en 2021, se ha visto la personalidad dura, exigente y positiva del técnico de Amersham. Salvó al club del descenso en su primer año, lo clasificó para la Champions League en el segundo, lo colocó entre los siete primeros en el tercero y lo ha llevado a conquistar un trofeo en el cuarto, tumbando a los cuatro mejores clubs de la Premier. En la progresión ha hecho mejores a muchos jugadores, algunos de ellos con papel brillante en la final, como Dan Burn, ídolo local nacido en Blyth, o el brasileño Joelinton, modelo de reconversión, de delantero centro a ‘pulmón’ físico, clave junto a Guimaraes y Tonali en el poderío del mediocampo del Newcastle, y referente fundamental en la intensidad de su estilo.

La personalidad tranquila de Howe ha sabido encajar en la atmósfera pasional del noreste inglés. Así, en la final de Wembley, el técnico tuvo muy en cuenta la experiencia ambiental negativa que vivieron en la anterior final perdida de 2023, frente al Manchester United. Analizó los errores cometidos, y decidió esta vez aislar a sus jugadores en un hotel en Herfordshire, en las afueras del ‘green belt’ londinense, para evitar que se contagiaran del frenesí de la afición, como ocurrió entonces, cuando el equipo se alojó muy cerca del estadio y se ‘contaminó’ de tanta ansiedad.

Por decisión suya, los jugadores esta vez vivieron alejados del ambiente eufórico que se vivió en Londres, con su ’corazón’ en Covent Garden. Allí latía el júbilo de la ‘Toon Army’, que esperaba con anhelo su momento tiñendo las calles de blanco y negro y alentando con el motivador ‘Get into them’ (‘A por ellos’). Fue la misma frase que adoptó el estratega Howe para lanzar a sus jugadores ‘a por todo’ en Wembley. Abstraídos del furor, pero bien mentalizados, sus jugadores salieron con furia y se llevaron por delante al Liverpool. No hubo, por tanto, nada de casualidad en el triunfo de los ‘magpies’. Y el desenlace final provocó muchas lágrimas, pero todas fueron esta vez de alegría y justa emoción, familias enteras abrazadas en el éxtasis de un triunfo esperado y, sobre todo, muy merecido.

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