En el Vitality Stadium se vivió un vibrante duelo entre Bournemouth y Manchester City. Ambos equipos con técnicos españoles y con una filosofía de juego innegociable. Los de Andoni Iraola, a pesar de saberse inferiores no rehuyeron a intercambiar golpes. Y merecieron mucho más. Los de Guardiola se sitúan a un punto del Liverpool en la clasificación.
El fútbol es tan imprevisible que aunque enfrente a dos equipos que buscan la portería rival continuamente, no asegura goles. En la primera mitad hubo pocas oportunidades y todas para el conjunto citizen. Primero con un uno contra uno de Haaland, al que Foden había habilitado con un toque de genio. El noruego no atinó en la definición y la mandó fuera por mucho. Algo extraño en él.
Respondió el Bournomouth con la única que tuvo en la primera parte, con un espectacular disparo desde fuera del área de Kerkez, ante el que intervino con un vuelo tremendo Ederson, con más faena de lo habitual.
En el 23' se rompió la igualada gracias a un enrachado Foden, que sumó su séptimo gol en 2024 entre todas las competiciones. Kovacic filtró un buen pase para Haaland, quien hizo valer su imponente físico para ganarle la posición al defensor y definir, encontrando la respuesta de Neto, que dejó el rechace en el área pequeña, lugar en el que apareció el ojito derecho de Guardiola para poner el 0-1.
La posición de Stones, indetectable
No hubo más ocasiones claras, siendo las aventuras de Stones lo más relevante. En una nueva innovación táctica del de Santpedor, Stones en defensa se situaba de central, pero sin balón tenía todavía más libertad de la que ya suele tener. Al no estar Kyle Walker, suplente tras un mes de febrero malo, apareció incluso de extremo en diversas ocasiones. Su figura se convirtió en indetectable para 'The Cherries' (los cerezas).
El Bournemouth, con más colmillo
El equipo de Iraola salió de vestuarios con la misma intensidad de la primera mitad, pero con mucho más colmillo hasta el punto de merecer el empate, e incluso la victoria.
Primero lo probó Kluivert desde la frontal, sin poner en demasiados apuros a Ederson. El City respondió dejando claro a los locales que si se iban al ataque, Haaland a la contra podía sentenciar. Reto aceptado por Iraola y los suyos. En una cabalgada poderosa del noruego en la que fue dejando jugadores por el camino, no puso el segundo en el marcador porque un central se lanzó al suelo a última hora y lo evitó.
Desde entonces la versión más agresiva de los cherries apareció obligando a los de Guardiola a evitar hasta tres goles bajo palos. Dos gracias a jugadores de campo y otro con una mano de Ederson, que incluso obligó al árbitro a mirarse el reloj para comprobar que no había entrado.
Haaland sustituido
Desde su vuelta a los terrenos de juego ha dejado luces y sombras. En el Vitality Stadium impuso su físico como siempre, pero igual que le pasó en el partido contra el Chelsea fue incapaz de batir la portería rival aún teniendo ocasiones claras para hacerlo. Justo antes de ser cambiado en el 75' por Julián Alvárez y con 1-0 tuvo una clara, pero su golpeó chocó en el pecho de Neto.
En el tramo final el Bournemouth lo intentó de todas las maneras, con Ouattara tirando mil recortes hasta tirar. Con centros laterales que se paseaban por el área sin encontrar dueño e incluso introduciendo en el verde a todo el arsenal ofensivo, con Sinisterra y Enes.
Precisamente Enes Unal la tuvo clarísima en el descuento, con un remate de cabeza a un centro perfecto, con la mala suerte de que el balón chocó con la madera y se fue fuera. La última la tuvo Solanke en una chilena fallida. El Bournemouth lo intentó y lo mereció, pero así es el fútbol.


