100 años de sentimiento carbayón inquebrantable

REAL OVIEDO

El Real Oviedo celebra su centenario en Primera División. El paso para volver a esta categoría ha costado mucho, años de sufrimiento repartido por los campos de barro de toda Astúrias

Cazorla se moja con el mejor del mundo... y el mejor de la historia: "Sin ninguna duda"

Estadio Carlos Tartiere
Estadio Carlos TartiereReal Oviedo
  • Marina Herrero CASTAÑO

Un 26 de marzo de 1926, Carlos Tartiere fundaba el Real Oviedo. 100 años después, aquel sueño que nació de la unión de una ciudad sigue latiendo con más fuerza que nunca. Y hacerlo en Primera División, aunque sea sufriendo cada partido, no es solo una coincidencia ni una bonita casualidad del destino, sino la consecuencia de una historia que ha atravesado un siglo entero resistiendo, cayendo, levantándose y negándose a desaparecer incluso cuando todo parecía perdido.

Los años dorados

El Real Oviedo nació de la fusión del Real Stadium Club Ovetense y el Deportivo Ovetense, quién en solo unos pocos años consiguió el ascenso a Primera División en la temporada 1932/33. El estreno en la máxima categoría no fue anecdótico, como demostró aquel inolvidable 7-3 al Barcelona. Fue el inicio de una etapa en la que el Oviedo se consolidó como uno de los equipos más espectaculares del país gracias a un estilo ofensivo que marcaría época. Impulsado por figuras como Isidro Lángara, un goleador legendario y 'Herrerita', pieza clave de aquellas míticas delanteras eléctricas, se convirtieron en un referente futbolístico.

Del esplendor a la inestabilidad

Tras todo éxito siempre llegan los malos momentos, y la falta de éxitos deportivos fue acompañada del fallecimiento del fundador, Carlos Tartiere en 1950. Fue el paso a la inestabilidad deportiva y económica, alternando ascensos y descensos. Largos periodos alejados de la élite y etapas de cierto brillo como el tercer puesto de la temporada 1962/63.

13 años en la élite

El regreso a la élite en 1988 marcó el inicio de trece años consecutivos, que terminarían de una forma muy dolorosa, pero que devolverían al Real Oviedo a la relevancia nacional. En esta época llegó el mejor momento deportivo del club, consiguiendo una participación histórica en la Copa de la UEFA durante la temporada 1991/92. Una eliminatoria grabada en la mente de todos los oviedistas. Salieron con ventaja de la ida en el Carlos Tartiere con un gol de Bango, pero la vuelta en el Estadio Luigi Ferraris, marcada por la tensión y un arbitraje muy polémico dolió y fueron eliminados.

En 1992 el club se convirtió en Sociedad Anónima Deportiva, y a finales de la década, la necesidad de adaptarse a la normativa de seguridad llevó a la construcción del Nuevo Estadio Carlos Tartiere, inaugurado en septiembre de 2000.

El golpe que lo cambio todo

Se suele decir que los nuevos estadios no son buenos para los equipos y una vez más se cumplió. El cambio de siglo y de escenario trajo consigo un golpe del que el club nunca llegó a recuperarse del todo. El 23 de junio del año 2000 el oviedismo quedó profundamente marcado por la trágica muerte de Peter Dubovský, con solo 28 años. Probablemente, el jugador más talentoso de aquella plantilla, cuya pérdida dejó un vacío irreparable tanto en lo futbolístico como en lo emocional. La huella fue tal, que apenas un año después, el equipo terminaría descendiendo a Segunda División tras la derrota en Mallorca. Una palo muy duro que dio inicio a una larga travesía por el barro. 

El barro: Cuando el Oviedo fue de su gente

Lo que vino después fue mucho más duro que cualquier derrota. El club entró en una espiral de problemas económicos, mala gestión y decisiones erróneas. Eso llevó a encadenar una serie de descensos —deportivos y administrativos—, hasta caer a Tercera División. Incluso llegaron a entrar en concurso de acreedores, sin ninguna estabilidad, y con la amenaza real de desaparecer.

Fue entonces, en los campos de barro, cuando el Real Oviedo demostró su verdadera grandeza. Mientras todo se desmoronaba, su afición sostuvo al equipo, llenando el Carlos Tartiere con cifras impropias de la categoría y superando incluso a muchos clubes de Primera División en asistencia. Dejando claro que este club no dependía de su posición en la clasificación, sino del sentimiento de su gente.

En 2012, la desaparición era una amenaza real, y una vez más el oviedismo escribió una de las páginas más extraordinarias de su historia. La ampliación de capital movilizó a miles de personas en todo el mundo, aficionados del Oviedo y también de fuera. El periodista Sid Lowe impulsó desde Inglaterra un movimiento internacional, recordando que jugadores como Mata, Cazorla o Michu se habían formado en estas tierras. El empuje cruzó el Atlántico gracias a una llamada de Paco González en Tiempo de Juego a Arturo Elías,. Y lo que parecía una broma telefónica se convirtió en la supervivencia del club gracias al Grupo Carso.

El regreso al fútbol profesional

Fue el punto de inflexión para la reconstrucción del Real Oviedo. En 2015 se volvió al fútbol profesional, tras ganar al Cádiz en la promoción de ascenso. Fueron años donde jugadores como Diego Cervero se convirtieron en símbolos de resistencia. Esteban Suárez renunció a su puesto de titular en la élite para regresar y ayudar a reconstruir el club desde abajo. Surgieron también jugadores como Miguel Linares, que demostraron que vestir esta camiseta significaba darlo todo por el escudo.

Tras diez años en la categoría de plata, muy cerca siempre de conseguir ese ansiado ascenso que les devolviera a la élite, en 2025 lo consiguieron. Y fue de la forma más bonita. Veljko Paunović regresó, para desde el banquillo, cerrar una herida que se había abierto en 2001 en Son Moix. Santi Cazorla, que había decidido volver al club de su vida tras una larga carrera con muchos éxitos, consiguió su propósito siendo decisivo durante toda la temporada. Y Francisco Portillo, autor de ese golazo decisivo para devolver al Real Oviedo donde siempre debió estar. 

Año del centenario

La temporada 2025/26 ha sido un sueño para muchos. Devolver a una ciudad a Primera División, donde muchos niños y niñas nunca lo vieron. Deportivamente, no está siendo la mejor temporada y el descenso de categoría es posible. Pero si algo hemos aprendido, es que el oviedismo y el Real Oviedo, nunca se rinde. 

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