El mundo es de Messi

MUNDIAL QATAR 2022

Argentina se proclamó campeón en la tanda de penaltis (4-2) ante Francia en la mejor final de la historia

Lionel levantó la Copa del Mundo rodeado de los muchachos y demostrando que sigue siendo el mejor

Mbappé empató hasta en dos ocasiones la ventaja de la Albiceleste y su Bota de Oro (8 goles) le proclama como su sucesor

Leo Messi, después de haberse coronado campeón del mundo junto a su esposa Antonela Roccuzzo y sus tres hijos: Thiago, Mateo y Ciro

Leo Messi, después de haberse coronado campeón del mundo junto a su esposa Antonela Roccuzzo y sus tres hijos: Thiago, Mateo y Ciro

La Copa del Mundo en las manos de Leo Messi tiene un brillo especial. Será por cómo la besa, será por cómo la mira, cómo la cuida, cómo la eleva al cielo. Tan deseada por Lionel, tan soñada por el mejor del mundo que parece como si siempre hubiera estado en sus manos. Leo Messi ya es campeón del mundo. Tatuó la estrella de campeón del mundo en la piel de cada uno de los argentinos que sufrieron la final más loca de la historia, grabó la estrella en todos los que aman el fútbol y disfrutaron de un partido que homenajea este deporte y que bendice al más grande.

Ahí estaba Leo, sentado en el podio blanco charlando con su esposa Antonela mientras sus hijos sacaban brillo a la Copa del Mundo. Como si estuviera en el porche de casa tomando un mate. El emir Tamim bin Hamad Al Thami había distinguido a Leo con la abbaya negra y dorada que distingue a la casa real y como si de un rey mago se tratase recogió la Copa del Mundo después de abrazar con fuerza a cada uno de sus muchachos, futbolistas que devolvieron a Messi el placer por el fútbol. Leo necesitaba creer y Scaloni le preparó el camino para ser campeón del mundo.

Imposible imaginar una final que resuma mejor la historia de Messi con la selección albiceleste que la que vivida contra Francia. Imposible separarla del sufrimiento, del dramatismo, de la tensión y de la emoción. Parecía plácida, dominada por un fútbol fácil, hipnotizada la selección gala por la figura de Messi que paralizó hasta a Griezmann, que hasta ese momento había hecho un gran Mundial

Pero en la fiesta de Messi quería colarse Mbappé. Y lo hizo. Vaya sí lo hizo. Hasta dos veces empató Kylian la ventaja Argentina. Primero para forzar la prórroga, después para forzar la tanda de penaltis. Bota de Oro en el Mundial, Mbappé ya es el heredero, el sucesor, aunque en la fiesta de Messi no sonriese ni a Macron. Porque él quería emular a Pelé. Ganar su segundo Mundial. Y después el tercero. Quería regalarse la Copa del Mundo para su cumpleaños.

Cuando Leo Messi marcó en el 108’ el gol en la prórroga y todo el banquillo de Argentina saltó al campo parecía imposible que volviera a suceder. En el 118’ empató Mbappé. Tres goles en una final. Ocho en el campeonato. Como Ronaldo el Fenómeno en el Mundial de Corea y Japón. Miraba al francés de reojo Lionel maldiciendo su fútbol y esa seguridad desde el punto de penalti.

Besó la medalla de plata Mbappé mientras Leo Messi bailaba desatado, saltando, abrazándose a ‘Dibu’ que hizo de todo para ser protagonista en la tanda de penaltis, descentrando a los lanzadores, canchero, retador, demasiado portero para lanzadores no tan expertos. Hasta ahí estuvo bien el seleccionador argentino Scaloni haciendo un Luis Enrique y sustituyendo a Tagliafico por Dybala para lanzar su penalti. Pero Dybala no falló.

Nada más terminar el partido Leo dirigió su mirada hacia el palco VIP donde estaba su familia y con gestos claros pedía que bajaran los nenes, quería a su familia cerca. Necesitaba que vieran de cerca lo bonita que es la Copa del Mundo. Antes había cogido un megáfono para gritar: “¡Somos campeones del mundo, vamos Argentina la concha de su madre!”. Lio, el argentino, al que siempre compararon con Maradona cuando él sólo quería su estrella como campeón del mundo. Ya la tiene. Ahora dejen de compararle a Diego, el mundo es ahora de Messi. Y se lo ha demostrado.

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