El cumpleaños más agridulce de Greif

FINAL COPA DEL REY

El guardameta eslovaco del Mallorca sopló 27 velas este sábado, horas antes de perder la final de Copa del Rey ante el Athletic

Bilbao calcula que más de un millón de personas seguirá la gabarra

Dominik Greif, durante la final de Copa del Rey de este sábado

Dominik Greif, durante la final de Copa del Rey de este sábado

Fran Santiago

Dominik Greif no olvidará fácilmente este sábado 6 de abril. El portero del Mallorca, que ha luchado mucho en estos últimos años para superar molestias de cadera que por momentos le tuvieron alejado de los terrenos de juego, defendió el arco del conjunto

bermellón en la final de la Copa del Rey disputada ante el Athletic en La Cartuja. Y demostró durante el encuentro por qué Javier Aguirre depositó en él su confianza para ser el guardameta de la Copa del Rey hasta el final, pero en la tanda de penaltis, ese momento en el que los porteros pueden erigirse como héroes más que en ningún otro, no fue capaz de ayuda a los suyos y encajó uno tras otro los lanzamientos de los jugadores del Athletic (Raúl García, Vesga, Vivian y Berenguer).

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Los disparos desde los once metros con los que echó el broche a la final y se decidió la suerte de Athletic y Mallorca en su intento de ser campeones de la Copa del Rey, sucedieron siendo ya 7 de abril, pasada la medianoche sevillana por aquello de este fútbol del ‘prime team’ en el que un partido empieza un día y acaba el siguiente. Pero en realidad pasará a la historia que el encuentro se disputó el 6 de abril, que es cuando arrancó, y ese no es un día cualquiera para Greif, es el día de su 27º cumpleaños.

Dominik Greif, durante el partido de este sábado

Dominik Greif, durante el partido de este sábado

Efe

La historia pudo ser muy diferente si el guardameta eslovaco hubiese detenido un par de lanzamientos y el Mallorca se hubiese erigido como campeón. Las contracrónicas del encuentro se hubiesen escrito solas con un dato tan atractivo de explicar y desarrollar como el hecho de que Greif, desconocido para el gran público hasta las semifinales frente a la Real Sociedad en las que su buen hacer sí fue determinante para que el Mallorca triunfase, hubiese parado un par de penaltis de la tanda el día de su cumpleaños. Pero no fue así.

No obstante, este aniversario de Greif no merece ser recordado como amargo. Sí como agridulce, porque resulta obvio que tanto él como todo el mallorquinismo acudió a Sevilla convencido de poder levantar la Copa del Rey a pesar de que los pronósticos y el propio ambiente señalaban al Athletic como claro favorito. Pero el dolor por la derrota es pasajero mientras que el orgullo por haber luchado con todas sus fuerzas queda para siempre.

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