El gran impulsor del Bodo: "Les dije: '¿Por qué no mandáis a la mierda todos los objetivos que os habéis marcado?'"
FÚTBOL INTERNACIONAL
Fue piloto de combate de la Real Fuerza Aérea de Noruega durante 20 años

- Redacción
Barcelona
El Bodo/Glimt tiene sin palabras al mundo entero. El conjunto noruego llegó desde el círculo polar ártico como un auténtico desconocido y ha puesto la Champions League completamente patas arriba. Hasta ahora, ha ganado al Manchester City y se ha cargado al Atlético de Madrid y al Inter de Milán. Su próxima víctima puede ser el Sporting de Portugal.
Son muchos los que se preguntan a qué se debe este brutal éxito. Normal. Y lo cierto es que no hay una sola cosa, pero uno de las grandes claves es el trabajo que se hace en torno a la mentalidad de los jugadores. Así se lo ha explicado Bjorn Mannsverk, 'culture builder' (tal y como él mismo se define), a los compañeros del diario 'MARCA'.
Havard Sakariassen (Jefe de Deportes) detectó un colapso mental colectivo y la necesidad de entrenar también el aspecto psicológico. Encontraron un proyecto piloto que hicimos en mi escuadrón en 2010 y les gustó", comienza explicando el que fuera piloto de combate de la Real Fuerza Aérea de Noruega durante 20 años.
Y añade: "A los medios os encanta llamarlo 'coach mental', pero yo no me identifico como tal porque ésa es sólo una pequeña parte de mi trabajo. Me gusta más el término 'culture builder' porque lo que intento es crear una cultura/mentalidad de equipo. Trabajamos cada día para ser mejores, no para ser los mejores".
"Cuando llegué pensábamos como cualquier otro equipo: las buenas actuaciones sólo pasaban por ganar. En enero de 2019 rompimos con todo eso. Fue el paso más importante. Me reuní con los jugadores, con el 'staff' y con el director deportivo y les dije: ‘¿Por qué no mandáis a la mierda todos los objetivos que os habéis marcado para la temporada y os enfocáis realmente en las cosas que cada uno podéis lograr? Organizamos una reunión grupal para ver lo que funcionaba y lo que no... y se hizo un silencio total. No estaban acostumbrados a desafiarse en público, pero, una vez asimilaron que era algo natural, comenzamos a construir un equipo", continúa relatando.
"Un punto clave fue cuando los jugadores que competían por un mismo puesto entendieron que el grupo está por encima de los individuos. El sentimiento de equipo ha aumentado mucho en el último año. He visto un gran cambio y eso se traduce en menos errores y en que nunca nos rendimos. En el momento en que nadie cree que serás capaz de lograrlo liberas toda esa presión. No teníamos nada que perder, se lo hicimos saber y así lo entendieron: se mantuvieron fieles al plan de juego y dieron lo mejor que tenían. En el fondo, nos benefició", asegura.

