Dimitri Payet (36) es el ejemplo perfecto de futbolista que según el día en el que le hayas visto jugar por primera vez te enamora o te desespera. Talento tenía, tiene y tendrá toda la vida. Una calidad que siempre ha ido de la mano de la irregularidad y de un carácter especial. Necesita sentirse querido y a gusto para brillar. Su carrera ha tenido algunos picos muy altos, pero podría haber sido bastante más potente. Ahora está en Brasil, en las filas de Vasco da Gama, en el que es un ídolo total y su rendimiento está siendo más que bueno. Se está divirtiendo y se nota. Eso sí, antes de llegar al histórico club del Brasileirao se fue totalmente roto del OM, el club de sus amores.
''La herida nunca sanará''
En declaraciones a las que hace mención el diario AS, el crack francés explica su dolorosa y traumática salida del OM el pasado verano.
''¿Divorcio con el Olympique de Marsella? Sinceramente, la herida nunca sanará. La ruptura fue brutal y muy difícil para mí. Después hay que vivir con ello, cuando llegué a Brasil, estaba en el terreno de juego, fue difícil. En la conferencia (de su adiós al OM) se acabó. En mi cabeza, no veía dónde podría recuperarme. Gracias a Vasco y a la afición que me ayudaron a levantarme. Fue su amor lo que me salvó. No veía adónde podía ir. ¿En la Ligue 1? ¡Imposible! No quería ir a un club sin presión ni sin ambición. Quería un club atractivo, donde la gente me odiara si no soy bueno. Entonces, para mí, se acabó.
En la presente temporada en nueve partidos acumula 2 dianas, unos números que no hacen justicia a la influencia que tiene en el ataque del equipo, siendo el faro, el más desequilibrante y el que desatasca todas las jugadas con unos recursos que en el fútbol carioca siempre gustan tanto.


