Agarrón a la ilusión
GIRONA FC
El Girona tuvo en su mano un triunfo que le acercaba a Europa, pero los errores puntuales y la falta de fortuna frenaron su impulso en una jornada propicia para dar un paso al frente


- Álex Luna
Girona
El Girona frenó su buena dinámica en Montilivi el día menos indicado. En una jornada en la que los resultados acompañaban y abrían una puerta para mirar más allá de la permanencia, los de Míchel tropezaron ante un Celta sólido y eficaz. No fue una derrota por inferioridad, sino por matices. Por pequeños detalles. Por esa moneda que, una vez más, salió cruz.
El equipo volvió a competir. Volvió a generar. Volvió a insistir. Disparó 15 veces, el doble que su rival, y por momentos sometió a uno de los conjuntos más fiables del campeonato. Se adelantó con el gol de Vanat y transmitió la sensación de estar preparado para dar ese paso al frente que tanto ha buscado en 2026. Pero el fútbol no entiende de sensaciones, sino de precisión.
El empate de Jutglà llegó tras un desajuste a la espalda. El segundo, tras una cadena de errores que culminaron en un infortunio de Vitor Reis. Dos acciones puntuales que desmontaron un trabajo colectivo que, en líneas generales, volvió a ser convincente. El Girona no se cayó tras el golpe. Lo intentó con todo, pero la red no volvió a moverse y la oportunidad de oro acabó por esfumarse.
La paradoja es evidente. En una semana propicia para recortar distancias con la zona alta y alimentar el discurso de la ambición, el equipo se quedó sin premio. La prudencia sigue siendo obligatoria —los 42 puntos son el horizonte—, pero el contexto invitaba a soñar con algo más. Y el Girona estuvo a la altura del reto durante muchos minutos.
Lo que le condenó no fue el juego, sino la falta de contundencia en momentos puntuales, pero claves. Los detalles siguen marcando la diferencia. Como ya ocurrió en otros partidos, cerrar el encuentro y minimizar errores aislados se ha convertido en la asignatura pendiente. No es una cuestión estructural, sino de precisión emocional y competitiva.
La buena noticia es que el equipo compite de tú a tú contra rivales de la zona europea. La mala, que cuando el margen es tan estrecho, cualquier despiste pesa el doble. Montilivi se quedó con la sensación de que el Girona mereció algo más. Pero el fútbol no siempre premia al que más insiste.
La dinámica positiva se interrumpió, sí, pero la identidad permanece. Y en una Liga tan apretada, sostener la personalidad es tan importante como sumar. El siguiente paso pasa por convertir el dominio en puntos. Porque cuando el equipo juega así, el objetivo no parece lejano. Solo necesita que los detalles, más a menudo, jueguen a favor.

