Buenas noticias, por fin, en un Girona castigado por las bajas y por las últimas sensaciones. Azzedine Ounahi, sancionado frente al Elche y con un billete casi preparado para ponerse a las órdenes de Marruecos, estará disponible este viernes en San Sebastián. Un respiro enorme para Míchel, que podrá contar con su jugador más determinante antes de despedirse de él durante cerca de un mes.
La situación pendía de un hilo. El club catalán solicitó permiso a la Federación Marroquí para que Ounahi retrasara unos días su incorporación, teniendo en cuenta que la jornada se disputaba en viernes y que el partido frente a la Real Sociedad es, como todos los que ya quedan por delante, un partido importante del tramo final de la primera vuelta. Tras días de incertidumbre, Marruecos dio el visto bueno y le concedió el permiso al futbolista hasta el próximo lunes 15 de diciembre.
La necesidad es evidente. Sin él, el equipo pierde creatividad, sorpresa y esa capacidad para romper líneas que lo hace diferente en un equipo que vive al límite cada transición. Con él, el Girona respira y gana metros en campo rival. No es casualidad que, desde que recuperó su mejor versión, el cuadro catalán haya competido mejor y concedido menos. Ounahi es, hoy, el faro futbolístico del proyecto.
Tras su participación frente a la Real, el centrocampista pondrá rumbo a una Copa África en la que Marruecos parte como la gran favorita al título. Si la selección avanza rondas, su ausencia se alargará prácticamente un mes, dejando un hueco enorme en un cuadro 'gironí' que tendrá que sobrevivir sin su brújula.
El contraste se hace evidente con otros clubes: el Betis, por ejemplo, no podrá contar con Amrabat ni Abde, pues su compromiso liguero es en lunes y la Federación Marroquí ha rechazado la petición de aplazar su incorporación. El Girona, en cambio, ha logrado una excepción que sabe a oro.


