¿Por qué el Girona no ganó en el Bernabéu? La respuesta, bastante sencilla, se encargó de darla el propio Míchel a los pocos minutos de salir goleado del estadio madridista. Jugar de tú a tú en casa del Real Madrid está al alcance de unos pocos privilegiados que, seguramente, sondeen las máximas competiciones europeas año tras año.
“Podría haber planteado un partido para salir airoso, perdiendo 1-0 y dar la sensación de haber estado a la altura de un gran partido”, apuntó. “O poniendo tres centrales”, añadió, pero eso era algo que no encajaba con la manera de ver el fútbol que tiene el técnico vallecano. “Nuestro momento como club nos exigía dar nuestra mejor versión de todo lo que hemos hecho durante todo el año”, y por eso, Míchel, planteó salir del feudo con los tres puntos bajo la premisa de ser el equipo divertido que tanto había alegrado a LaLiga.
Pero sí, les ‘pintaron la cara’. Eso le servirá al míster para aprender y él fue el primero en reconocerlo, asumiendo que la próxima vez que visitara Chamartín pensaría más de dos veces si plantear del mismo modo un duelo entre pistoleros.
El Girona planeó un plan por el ‘todo o nada’. Salir maravillando o caer al patio de los leones. Cierto es que los once protagonistas que saltaron al campo no mostraron, ni de largo, su mejor nivel, pero todo pareció ir de la mano y la exigencia que se apoyaba sobre la misión del técnico ‘gironí’ rozaba una exigencia prácticamente inasumible para un equipo que está cosechando una temporada histórica.
La entidad ‘blanc-i-vermella’ cayó en la tentación de soñar al nivel que lo hacía su propia afición, que se las veía dentro de uno de los partidos más importantes de su historia por el contexto de las circunstancias. Pero, tan rápido como subió la confianza de los implicados, bajó un tortazo del cielo como recordatorio de que la humildad sigue siendo el camino a seguir, tal y como se empleó desde la primera jornada del campeonato.
Y eso también quiso resaltarlo el propio Míchel. “Tenemos que tener humildad para saber dónde estamos. Veníamos a competir y a intentar ser capaces de pelear de tú a tú contra un gran equipo”, apuntó, pero la ‘responsabilidad’ por lo sucedido recayó en sí mismo porque quería ‘presionar arriba al Real Madrid’ e intentar ganar. La posición en la tabla era uno de los motivos para preparar un asalto de equipo grande y el técnico quiso permitirse el lujo de salir a jugar apostándolo todo, aunque rápidamente se hizo responsable de la derrota.
No sirvió ser fieles al estilo
A pesar de ello, sería injusto alzar los reproches a un equipo que sólo ha conocido la derrota en dos encuentros a estas alturas. Aun así, ni con esas, al Girona le vale para estar en lo más alto de la lista, sufriendo a un cuadro merengue que no perdona ni acumulando varias bajas, algunas de ellas de gravedad.
Los gerundenses quisieron ser fieles a su estilo, intentar ganar como habían ganado en 15 de las anteriores 24 citas. Y, sólo por los números, el Girona recibe con los brazos abiertos dicha goleada, firmándola sin escrúpulos siempre que venga acompañada de cualquier temporada con estos mismos números.


