El Barça sigue marcando el camino
FC BARCELONA
La afición, que se entregó con cánticos desde antes del inicio del partido, llenó el estadio y superó asistencia la de los tres partidos del masculino desde que el aforo es de 62.652
Hansi Flick alucinó como Nadine Kessler, la directora de la UEFA, Yuste y Laporta

- Jordi Cardero
Redactor
El hambre de este Barça es infinito. A todo partido disputado en el Spotify Camp Nou le envuelve un aura festiva, el saber que el equipo no defraudará. La afición lo sabe. Hubo 60.067 espectadores, récord desde el inicio de las obras. Más que en los tres partidos del masculino desde que el aforo supera los 62.000. Comenzaron entonando el himno a capela mientras se alzaba el mosaico, que permaneció en secreto hasta el momento de llevar al aire las cartulinas, y se acabaron quedando un buen rato después del pitido final para prolongar la fiesta.
El único espacio vacío del estadio fue el Gol 1957, no habilitado ayer, pero representantes de la grada de animación se situaron en un córner del Gol Sud. Desde allí salió el primer cántico de la tarde, instantes antes del inicio del encuentro, un “madridista qui no boti” entonado al unísono que se fue repitiendo a lo largo del duelo. Otro cántico habitual fue “¿Dónde está Florentino?”. A la media hora, ya se hacían olas. El Barça puso el fútbol y la afición, la música. “Només hi ha una reina, Alexia Putellas”, repetían con insistencia.
El Clásico femenino tiene pocos años de vida, pero ya ha ido detectando a sus antagonistas. La mayor es Athenea, sonoramente abucheada cada vez que tocaba el balón. Las ganas que le tenía el Barça a las blancas se sentía hasta en los recogepelotas. Cada vez que el balón salía de banda, otro aparecía rápidamente para que no se perdiese tiempo. También las jugadoras, después de cada gol, regresaban a su campo al trote. Como si quien tuviera que remontar fueran las azulgrana.
Se solía decir durante la época dorada del masculino que los aficionados asistían a un Spotify Camp Nou que parecía el Liceu. Se iba a ver un fútbol que exploraba la frontera con el arte. Con el femenino, al estadio se va a divertirse. Suena incluso distinto. Y el juego es igual de plástico.
Nadie quiso perderse la fiesta. Rafa Yuste presidió un palco en el que tuvo a su derecha a Joan Laporta. El presidente electo comentó el partido con Nadine Kessler, directora de fútbol femenino de la UEFA. Justo encima de ellos, Hansi Flick. El entrenador del masculino estuvo acompañado por Arnau Blanco, uno de sus asistentes, y Xavi Puig, el responsable de la sección. También estuvo Juliano Belletti. El único pequeño pero a la fiesta fue la ausencia de futbolistas del masculino. Este Barça marca el camino y todo el mundo quiere seguirlo

